La mejor manera de hacer frente a cualquier tormenta que se nos presente en la vida es de rodillas, esa es la forma en la que estaremos más protegidos
Filipenses 2:10; “para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra”.
Muchas son las maneras, actitudes y posturas que el hombre toma para enfrentar las tormentas de la vida. Esto es personal y cada quien decide como hacerlo.
Con todo el respeto que usted se merece, hoy le doy esta sugerencia: “Cualquier tormenta que usted enfrente, enfréntela de RODILLAS delante de Dios”.
Aun cuando Dios no nos exige una posición determinada para oír nuestro ruego. La mejor postura y actitud nuestra delante del Padre para enfrentar las tormentas es: de rodilla y con el corazón dispuesto.
La mejor manera de hacer frente a cualquier tormenta que se nos presente en la vida es de rodillas, esa es la forma en la que estaremos más protegidos.
Ten presente esto: Cuando estés atravesando una tormenta en tu vida, una situación grave que no le hayas ni cabeza ni pie; recuerda que la mejor posición es de rodillas delante de Dios, porque eso nos hace humildes y sumisos ante Él, nos pone en una posición de reverencia y dependencia absoluta de Dios.
Mira la recomendación que hacen los expertos ante una tormenta:
“Hace unos años atrás, el servicio meteorológico nacional de Estados Unidos aconsejaba que si alguna vez te encuentras en la intemperie durante una severa tormenta con relámpagos y truenos, la mejor precaución es arrodillarse inclinando la cabeza hacia adelante y poner las manos sobre las rodillas. Así, si cae algún rayo cerca de su cuerpo será menos propenso a servir como conductor entre la descarga eléctrica y la tierra”.
“Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias. Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo. Pero de todas ellas le librará Jehová” (Salmo 34: 17-19. RVR1960).
Dios siempre está cercano a aquellos que lo buscan con humildad, que reconocen que en Él está su salvación.
No importa lo que estás atravesando el día de hoy, Dios puede levantarte, puede restaurar aquello que perdiste, Él es capaz de sanar tu corazón y de hacer justicia a tu favor.
Nunca olvides que las tormentas se enfrentan mejor es de rodillas.
Oremos así:
“Padre Bueno, te agradezco porque tú no eres indiferente a mis necesidades ni a mi dolor. Gracias porque tú puedes cambiar cualquier circunstancia y darme la salida a cualquier dificultad. Te pido que me ayudes a recordar que puedo vencer cualquier tormenta si estoy contigo, si te entrego mis batallas. Gracias por ser mi ayudador en todo tiempo. Amén y Amén”.
Que tengas un excelente y bendecido día.




