“¡Dale me gusta, y sígueme!”

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En la actualidad sería decir: ¡Dale me gusta, y síguele! Claro está, siempre debe realizarse al estilo del Unigénito, no a lo que nosotros queramos

En los videos de las redes sociales se oye: “¡Sígueme!”. La persona desea el apoyo de quienes miran su contenido. Sin embargo, dichas producciones no tienen la esencia de aquellas palabras de Jesús de Nazareth: “… Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” (Lucas 18:23-24. RVR60).
No es malo ser rico, lo malo es tener de dios a las riquezas, y que jamás se piense en dar, en coadyuvar para salvar familias enteras. Lo mismo sucede con los youtubers, tiktokers, instagramers; esos millonarios que usan las redes sociales para proyectar vanamente su manera de vivir y lo poco que hacen con el prójimo. Estos se parecen al joven rico que se topó con el Maestro; mas no entendió la frase: “… y ven, sígueme”. ¿Has prestado atención a: “¡Dale me gusta, y sígueme!”? “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24. RVR60).
Nos encontramos con una palabra interesante, esta es “dídomi” (Strong griego #1325 δίδωμι), significa: dar (usado en muy amplia aplicación, propiamente o por implicación, literalmente o figuradamente…). También denota conceder, entregar, tener misericordia, libertad, entre otras. ¡Qué interesante! Nos acordamos de aquel versículo que sabemos de memoria, y que en uno de sus grupos fónicos dice: “… que ha dado a su Hijo unigénito…”. DIOS PADRE entregó a su Hijo, dio la única forma de Libertad que nos favorecía, a través de nuestro Señor demostró la excelsa e incomparable manera de tener misericordia hacia la humanidad.
Dar, es vivir un amor incondicional; dar, es suspirar de amor, siendo un hijo entendido en los tiempos. ¿Para qué tienes dinero, propiedades, etc.? Para practicar un verdadero dídomi; en este momento, los ministerios como Verdad y Vida y otros; requieren de hombres y mujeres que sean valientes, desprendidos, que no sólo den le gusta, y sean muy fieles en las redes sociales; se buscan a los desprendidos y libres de vanidad; si somos de Cristo, sigámosle con hechos de desprendimiento financieros.
Insistimos, ¿has prestado atención a: “¡Dale me gusta, y sígueme!”? Lo más probable es que digas: “¡Sí!”; sin embargo, seguir a nuestro Señor Jesucristo es para trabajadores diligentes y generosos a carta cabal. Somos salvos por su gracia, pero estamos llamados a dar según nuestra prosperidad, ¿de qué sirve tener las manos llenas de dinero cuando por bojote se están yendo las almas al infierno porque muchos ministros no tienen el respaldo económico, viven ahogados, estresados y depresivos porque los bendecidos del Cuerpo de Cristo han decido ser pusilánimes con sus millones?
Hubo una escena importantísima que denota lo que cuesta seguir a Yashúa Ha Mashiaj (Jesús, el Mesías). En la versión NVI se lee: “Otro discípulo le pidió: —Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre. —Sígueme —le replicó Jesús—, y deja que los muertos entierren a sus muertos” (8:21-22).
Jesús está llamando a gente como usted, con muchísimos errores, quizás diga: ¡No merezco su perdón porque he guardado mi dinero, y lo he usado para fiestas, licor, actos lascivos y lujuriosos!, ¡no soy digno de estar en su presencia! Acuérdate de que “…Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.
En la actualidad sería decir: ¡Dale me gusta, y síguele! Claro está, siempre debe realizarse al estilo del Unigénito, no a lo que nosotros queramos. Por cierto, no ha nacido ni nacerá un Salvador e Influencer como Él. Por ello, ¡únete a nosotros, y sigámosle hasta el final de nuestros días! Ricos del mundo, helo aquí: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos” (1ª Timoteo 6:17. RVR60).
Si el PADRE cumplió con su Dídomi, por qué los ricos ponen límites sin consultar al Eterno, todo lo que tenemos viene de sus manos… ¿No?, así que; “¡Dale me gusta, y síguele!” ¿Lo comprendemos?

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Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.

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