Se está esparciendo mucho la doctrina de que Dios desechó a Israel, que el Israel actual no es el mismo del Antiguo Testamento, y que ahora la Iglesia ocupa el lugar de Israel… Esto hace a Dios mentiroso
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles” (Romanos 11:25).
En estos días se está esparciendo mucho la doctrina de que Dios desechó a Israel, que el Israel actual no es el mismo del Antiguo Testamento, y que ahora la Iglesia ocupa el lugar de Israel. Esto es no solamente una falsa doctrina, sino también una blasfemia, que hace a Dios mentiroso. Porque de ser así, no cumpliría el Señor las promesas hechas a Abraham, Isaac y a Jacob.
Nuestro texto inicial nos habla perfectamente sobre este tema, donde dice: “Israel fue endurecido en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles”. En el plan perfecto de Dios, el Mesías tenía que ser desechado por Israel, para abrir la puerta del reino de los cielos a las naciones gentiles. Dios detuvo en cierta manera la relación directa con Israel, y no volverá esa relación hasta que no construyan el tercer templo. Por eso Israel no puede practicar su religión, como establece la ley. Pues sólo hay un lugar escogido por Dios, donde ellos pueden hacer los sacrificios, y todo lo especificado en la ley, y ese lugar es la explanada de las mezquitas en Jerusalén.
Pero cuando llegue el momento, la iglesia será levantada y Dios quitará lo que impide la construcción del tercer templo. Entonces se reanudará la relación de Israel con Dios a través de todos los rituales de la ley. El tiempo de la Gracia se habrá acabado, al igual que el ministerio del Espíritu Santo. Al final de la Gran Tribulación, Israel será salva, dice la Palabra: “y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que apartará de Jacob la impiedad” (Romanos 11:26).
El apóstol nos hace la siguiente advertencia: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado” (Romanos 11:22).
¡Dios te bendiga!!!




