Andar o tener amistad con sodomitas, es aceptar su condición y abre puertas para caer en ese cautiverio
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones” (1ª Corintios 6:9).
Todos sabemos que una de las señales de los últimos tiempos, es que será como en los tiempos de Sodoma y Gomorra, donde el homosexualismo era generalizado, dice la Biblia: “rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo” (Génesis 19:4).
Hoy estamos viendo, como una gigantesca ola de homosexualismo, está arropando al mundo entero. Siempre han existido homosexuales, pero lo que marca la diferencia es el parecido con Sodoma y Gomorra; en aquellos tiempos no se avergonzaban, sino que eran orgullosos de su corrupción, se creían de una mentalidad abierta.
Esto está ocurriendo actualmente, pues, hace unos cuantos años atrás estaban “en el clóset”, se avergonzaban de su pecado. Ahora hacen desfiles y desafían a la sociedad, desde los congresos y los gobiernos, que en su mayoría los apoyan y hasta comparten esa corrupción.
Ahora bien, lo que quiero resaltar es, que detrás de todo esto hay legiones de demonios que están influenciando a la humanidad. Hay hombres y mujeres, incluso con familias, que nunca ha tenido este tipo de inclinación, que de pronto caen en esta abominable corrupción. Muchos confiesan, que ellos no sabían que eran así, es que los demonios trabajan en la mente, manipulan los pensamientos.
Todo comienza por sentir alguna afinidad, por “comprender y aceptar” en su grupo de amistades a sodomitas, cada vez el diablo le hace ver en sus mentes que no es tan malo. La Palabra dice: “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?” (Amós 3:3). Esto implica que andar o tener amistad con sodomitas, es aceptar su condición y abre puertas para caer en ese cautiverio. Antes que lo digan, si algún sodomita o ramera, se acercó a Jesús, fue buscando un cambio de vida, en arrepentimiento, no para exhibir su pecado junto a Jesús. “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Marcos 7:16).
¡Dios te bendiga!!!




