
Jesucristo, es y será, el mejor y más auténtico comunicador de todos los tiempos, tanto es así, que después de más de dos mil años de su muerte y resurrección es quien cuenta con mayor número de seguidores. Qué bueno que existe internet, las redes sociales y ahora las modalidades de inteligencia artificial (IA) como el chatGPT, para poder difundir y dar a conocer su mensaje, primeramente, de salvación; como nos dice Romanos 1:16: Porque este evangelio es “poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”.
Este mensaje, evangelio o buenas nuevas; además de ser el más grande y poderoso mensaje de amor, vida, perdón, paz, justicia, fe y esperanza; también nos reconcilia con nuestro Dios Padre creador, por “cuanto todos estamos destituidos de su gloria” (Romanos 3:23), debido a nuestra condición y naturaleza pecadora por la caída de Adán y Eva, mejor conocida como el pecado original (Génesis 2:6).
Mientras permanezcamos en esta condición y naturaleza humana pecaminosa, corremos el riesgo de perder la salvación de nuestra alma, porque “la paga del pecado es la muerte” (Romanos 6:23), y aquí se refiere a la muerte espiritual o la segunda muerte.
Es por eso que necesitamos reconocer que tenemos esta condición, para luego podernos arrepentir y en un acto decidido de fe en Jesucristo, pedir perdón a Dios. Pedirle que entre y se quede en nuestro corazón, que nos limpie de nuestros pecados y de todo el mal y maldad que nos impide estar en comunión y comunicación con Él, para poder abrazar y sentir su cercanía amorosa, porque “él es amor” (1ª Juan 4:8) en su más pura esencia.
Es por estas razones, que dar a conocer el evangelio de Jesucristo, es de extrema y fundamental urgencia y de gran motivación para agradecer y celebrar siempre que podemos convertirnos y ser mensajeros y comunicadores, ahora en sus múltiples y más variadas modalidades: Yotubers, influencers, creadores de contenidos, comunity managers, entre otras. Todas válidas, y más aún, si se trata de comunicar y difundir este mensaje de salvación cristocéntrico, que, además, también, nos “abre los ojos de nuestro entendimiento” (Efesios 1:8), porque solo por medio de Jesucristo es que podemos llegar al Padre (Juan 14:6). No hay otro nombre dado a los hombres (Hechos 4:12); no hay otro atajo, ni vereda, ni camino… “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, nos dice el Señor Jesucristo (otra vez Juan 14:6).
Visto así, debemos entender, que lo más importante y trascendente es precisamente eso: El mensaje, porque podrán cambiar los mensajeros, los medios, canales, maneras de comunicar, y, sin embargo, el mensaje siempre es y será el mismo, porque “todo pasa y pasará, menos la Palabra de Dios” (Lucas 21:33). Palabra que es viva y eficaz, y más cortante que espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas, y los tuétanos; y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón (Hebreos 4:12).
Así que, si deseas aceptar a Jesucristo, reconciliarte con Dios y convertirte en un mensajero y comunicador de su evangelio de salvación, puedes repetir esta sencilla oración: Señor Jesucristo te acepto en mi corazón como mi único y suficiente Salvador, perdona mis pecados e inscribe mi nombre en el libro de la vida. Amén.
Lisbet Borjas F.
Periodista




