El otro Jesús

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Hay mucha gente dentro de la iglesia viviendo a su manera, sin obedecer la Palabra de Dios, y aun así, se engañan a sí mismos, pensando que están bien con Dios / Generada por IA_Freepik

Así como en la antigüedad muchos siguieron a Jesús por motivos equivocados, también hoy hay mucha gente en las iglesias, por motivos equivocados

“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2ª Corintios 11:4).
Pablo advierte a los corintios sobre la trampa del diablo, de que se predicaría otro Jesús, lo cual pareciera imposible, pero es una triste realidad. Hoy en muchas iglesias, se está predicando a otro Jesús, un Jesús muy bueno que sólo quiere nuestra felicidad y bienestar. Un Jesús que nos anima, y nos ayudará a alcanzar nuestros sueños en esta vida. Un Jesús, que sólo está esperando que le pidamos, para complacer nuestros deseos, y no hay metas ni propósitos, que no podamos alcanzar sobre esta tierra.
Es un Jesús que comprende nuestra debilidad ante el pecado, y no nos impone la carga de ser santos. Actualmente hay multitudes siguiendo a este Jesús, un Jesús que tiene bendiciones para todos. Pero el verdadero Jesús prometió: “y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre” (Lucas 21:17). No dijo que seremos populares y bien recibidos, sino perseguidos y aborrecidos, ¿a quién se le ocurre buscar seguidores con semejantes promesas? El verdadero Jesús, no es popular, ni bienvenido, el mundo no lo soporta, si volviera a aparecer lo volverían a crucificar.
La bienaventuranza que nos dejó el verdadero Jesús, nadie la quiere, porque seguirle a Él es perder la vida, para vivir en su muerte, crucificados junto con Él. Dice su bienaventuranza: “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” (Mateo 5:11). Cristo nos ofrece la vida abundante, si morimos junto con Él a este mundo, abandonando nuestros sueños, y nuestra propia vida para vivir para Él.
Dice la Palabra: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26). Así como en la antigüedad muchos siguieron a Jesús por motivos equivocados, también hoy hay mucha gente en las iglesias, por motivos equivocados, vale preguntarnos ¿cuál es nuestro motivo? Sobre todo preguntarnos, ¿a cuál Jesús estamos siguiendo?
¡Dios te bendiga!!!

EL OTRO EVANGELIO…

“Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis” (2ª Corintios 11:4).
El propósito principal del diablo es confundir, sembrar dudas, es esconder la verdad detrás de razonamientos y argumentos. Al diablo le fascina las religiones, las divisiones de iglesias, por eso hay hoy tantas denominaciones cristianas, porque siempre hay quienes se descuidan, y cuando Dios arroja luz sobre lo espiritual, muchos se quedan atrás. El diablo le había robado a la iglesia el poder del Espíritu Santo, haciéndole creer por mucho tiempo que eso era para la iglesia primitiva. Cuando Dios trajo un avivamiento en Estados Unidos, restauró los dones, y hizo extraordinarios milagros, nació la iglesia pentecostal, y sólo una parte de la vieja iglesia recibió la renovación, por demás totalmente bíblica. El resto de aquella vieja iglesia quedó en sus tinieblas, odres viejos incapaces de aceptar el vino nuevo.
Es muy fácil caer en las trampas del diablo, cuando descuidamos la intimidad con Dios y el estudio de su Palabra, es fácil caer en el otro evangelio. Hay iglesias que siguen el evangelio erróneo de la prosperidad, buscando éxito, fama, y bienes materiales, dejando lo espiritual en segundo plano. Pero quiero hacer notar que, aunque un creyente esté en una iglesia correcta doctrinalmente; sin embargo, puede tener un evangelio diferente. Muchos tienen el corazón endurecido como Judas, que convivió con Cristo unos tres años, viendo la Gloria de Dios, los milagros, y maravillas, pero tenía una vida oculta, tenía su propia manera de pensar, y no conoció a Dios con quién andaba cada día.
La persona más perdida, es aquella que no sabe que está perdida, hay mucha gente dentro de la iglesia viviendo a su manera, sin obedecer la Palabra de Dios, y aun así, se engañan a sí mismos, pensando que están bien con Dios. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). Si vas a la iglesia y no guardas la Palabra de Cristo, te estás engañando a ti mismo.
¡Dios te bendiga!!!

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