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El poder de la palabra confesada, Liliana González de Benítez

Tus palabras dirigen tus pasos. Cuando tus palabras están en acuerdo con la Palabra de Dios, experimentarás la continua manifestación de su bendición

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¿Sabías que somos sonidos y nuestras palabras son semillas? Si hacemos una confesión de enfermedad y fracaso, iremos hacia esa dirección. Si confesamos salud y victoria, iremos hacia esa dirección. ¿Hacia dónde quieres ir? Quizás nadie te lo haya dicho, pero tus palabras dirigen tus pasos. Cuando tus palabras están en acuerdo con la Palabra de Dios, experimentarás la continua manifestación de su bendición. Estar en acuerdo con Dios es creer y confesar lo que está escrito.
“Escrito está: «Creí, y por eso hablé». Con ese mismo espíritu de fe también nosotros creemos, y por eso hablamos” (2ª Corintios 4:13. NVI).
Puede que no tengas buena salud, que te sientas debilitado y angustiado, pero no confieses tus frustraciones. La ley de la fe expresa que debes confesar lo que dice la Palabra de Dios antes de recibir completa sanidad. “Por su llaga [yo estoy] curado” (Isaías 53:5); no “quizás esté” o “voy a ser”, sino “estoy” en tiempo presente. Si estás preocupado porque tienes carencias económicas y muchos compromisos de pago, confiesa: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que [me] falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).
Tenemos que disciplinar nuestros labios para que nuestras palabras vayan en armonía con la poderosa Palabra de Dios. Recuerda que Jesucristo declaró: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar” (Juan 12:49). Nuestras vidas físicas, espirituales y económicas dependen de nuestra constante afirmación de lo que Dios ha declarado, lo que somos en Cristo y lo que es Cristo en nosotros. En la Biblia hay cientos de afirmaciones poderosas que deben salir de nuestras bocas continuamente sin dudar, porque fiel es [Dios] quien hizo la promesa (Hebreos 10:23).
Te regalo doce de mis afirmaciones diarias. Decláralas con confianza y serás enormemente bendecido.
1- Este es el día que hizo el Señor; [me] gozaré y [me] alegraré en él (Salmo 118:24).
2- Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca (Salmo 34:1).
3- Dios me ama y tiene un plan glorioso para mi vida (1ª Juan 4:16).
4- Toda mi confianza está puesta en Dios (Salmo 143:8).
5- A medida que medito en la Palabra de Dios soy trasformado a su gloriosa imagen (2ª Corintios 3:16).
6- Soy como un árbol plantado a la orilla de un río, siempre doy fruto en su tiempo. Mis hojas nunca se marchitan y prospero en todo lo que hago (Salmo 1:3).
7- Dios puede actuar a través de mí. Él ha puesto su autoridad en mis manos y me dio su Nombre, su Palabra y su Poder para cumplir su voluntad (Lucas 9:1).
8- Yo venzo el mal con el bien (Romanos 12:21).
9- Soy humilde y amable, paciente, tolerante con los demás (Efesios 4:2).
10- La unción del Santo está sobre mí (1ª Juan 2:27), yo puedo hacer los milagros que Cristo hizo.
11- Estoy revestida de la justicia de Dios (2ª Corintios 5:21), yo puedo guiar a los perdidos a Cristo.
12- Estoy sano, fuerte y feliz. ¡Me siento muy bien! Porque Dios es la fortaleza de mi vida (Salmo 27:1).

Liliana González de Benítez
Periodista y autora
lili15daymar@hotmail.com

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