No olvides que las batallas se ganan cuando estamos unidos y orando. Cuando los creyentes oran juntos, el Espíritu Santo se manifiesta
Mateo 18:19; «si dos de ustedes se ponen de acuerdo aquí en la tierra con respecto a cualquier cosa que pidan, mi Padre que está en el cielo la hará».
Hay una consigna o frase de guerra o de ánimo que usa el pueblo cuando está buscando sus intereses, que dice así: “El pueblo… Unido… Jamás será vencido…”.
Y lo repiten hasta el cansancio.
En la mayoría de los casos funciona, ya que la petición que trae el Pueblo es atendida.
Nuestro Padre celestial nos dice en su Palabra: que si dos de nosotros, nos ponemos de acuerdo en cualquier propósito o petición y clamáramos al Padre celestial, Él responderá desde los cielos.
En la Biblia encontramos numerosos casos donde los creyentes oraron juntos, y es que el poder de Dios se manifiesta donde sus hijos están reunidos y unidos orando.
Cuando los creyentes oramos juntos se ganan batallas.
Cuando los filisteos le declararon la guerra a Israel, el profeta Samuel le ordenó al pueblo reunirse para orar y arrepentirse de sus pecados.
«Si de todo corazón desean volver al Señor, desháganse de sus dioses ajenos y de las imágenes de Astoret. Dediquen su corazón al Señor y obedézcanlo solamente a él; entonces él los rescatará de los filisteos» (1 Samuel 7:3).
Así que Samuel reunió a todos los israelitas y juntos buscaron a Dios y Él peleó por ellos. Justo cuando los filisteos llegaron para atacar a Israel, el Señor habló con una poderosa voz de trueno desde el cielo y causó tal confusión entre los filisteos, que los israelitas los derrotaron (1 Samuel 7:10).
No olvides que las batallas se ganan cuando estamos unidos y orando. Por lo tanto, si tienes la posibilidad de ir a los servicios de oración de tu congregación, hazlo, porque Dios obrará a tu favor.
Déjame decirte que cuando los creyentes oran juntos, el Espíritu Santo se manifiesta.
“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 2:1-4. RVR1960).
Es imposible que la presencia de Dios no esté presente donde hay creyentes reunidos, juntos y orando. Dios mismo dijo que donde dos o más creyentes estén congregados en su nombre, allí estaría Él (Mateo 18:20).
Por lo tanto, si anhelas ser lleno del Espíritu Santo, únete a los demás creyentes que buscan continuamente la presencia de Dios. A medida que vayas pasando tiempos con Dios, su poder se manifestará en ti.
Si por alguna razón no puedes ir a los servicios de oración de tu congregación, reúne a tu familia en casa y empiecen a orar juntos. Dios promete derramar su Espíritu y pelear por las batallas que tengan.
Oremos así:
“Padre que estás en los cielos, gracias por tu Palabra y por ayudarme a entender que donde dos o más estamos congregados en tu nombre, ahí estás tú”.
Que tengas un excelente y bendecido día.




