La investigación científica publicada en la prestigiosa revista Nature, concluye que la paternidad provoca cambios neurológicos relacionados con el apego, la empatía y el cuidado del hijo
(Evangélico Digital).-
El último estudio de Translational Psychiatry publicado en la prestigiosa revista Nature, muestra cómo durante las primeras semanas de la paternidad, se producen cambios estructurales y funcionales en regiones asociadas con la emoción, la memoria y el cuidado, en un proceso de adaptación temprana al nuevo rol.
La investigación encabezada por N. Daneshnia, E. M. Losse, A. Kurz, N. Chechko o S. Nehls arroja luz sobre esta transformación y ofrece indicios y argumentos para contrarrestar mitos ampliamente extendidos.
Durante años, algunas corrientes de pensamiento afirmaron que las diferencias de comportamiento entre géneros se debían exclusivamente a la educación y la cultura (constructos sociales). Sin embargo, la neurociencia moderna demuestra con este tipo de estudios que existen diferencias biológicas de partida.
Estos científicos llevaron un seguimiento a 25 hombres poco después del parto hasta las 24 semanas posteriores, con resonancias magnéticas realizadas a la semana 1 y luego en las semanas 3, 6, 9, 12 y 24.
Dichos expertos, pertenecientes a RWTH Aachen, en Alemania, describen una especie de doble movimiento: en las primeras seis semanas, observaron reducciones de materia gris en varias regiones corticales y subcorticales, entre ellas zonas occipitales, temporales, parietales, la unión temporoparietal, la ínsula y el hipocampo; después de ese descenso el patrón se estabilizó y, a partir de la semana 12, aparecieron aumentos locales de volumen en áreas frontales y en el cerebelo.
La interpretación general es que la paternidad no sólo activa conductas de cuidado, sino que también impulsa una reorganización estructural temprana del cerebro masculino.
El trabajo halló además cambios funcionales relevantes. Durante las primeras nueve semanas, la conectividad de redes cerebrales clave, se reorganizó, es decir, el cerebro parece pasar de un procesamiento más ligado a estímulos sensoriales y así leer mejor las necesidades del bebé, regular emociones y ajustar respuestas de cuidado.
LA IMPORTANCIA DEL VÍNCULO
Uno de los resultados más llamativos fue la relación entre la amígdala y el apego paternal. Los autores encontraron asociaciones entre la conectividad interregional de la amígdala y las puntuaciones de apego paterno durante las primeras 12 semanas posparto, con señales tempranas ya visibles a las tres semanas. Dicha conectividad, entre la amígdala y el hipocampo, apareció relacionada con una mayor vinculación con el bebé, lo cual sugiere que las redes cerebrales de emoción y memoria participan en la construcción del vínculo paterno.
La investigación sugiere que los cambios más intensos se concentran en el primer tramo del posparto y luego se definen con el paso de las semanas.
En resumen, con estas primeras investigaciones, los científicos sugieren que la paternidad no es solo una experiencia emocional y social, sino también un proceso biológico de reorganización cerebral.◄




