Filicidio en la iglesia, Harold y Mileidy Paredes

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Lo que se conoce como filicidio es aquel acto cuando un padre o una madre da muerte a su propio hijo / Freepik

Es bueno explicar la situación para que los fieles que han sufrido filicidio congregacional o bullying eclesial se sacudan el polvo y salgan de la cueva o el ostracismo al cual fueron sometidos

Lo que se conoce como filicidio es aquel acto cuando un padre o una madre da muerte a su propio hijo / Freepik

Hace unos días atrás conocimos de un hecho macabro, un padre de 35 años envenenó a sus hijas de 2 y 4 años. ¿Por qué suceden estas escenas tan terroríficas en el mundo? Este padre, quizá, lloró y jugó con sus pequeñas, pasó noches leyendo algunos cuentos o inventado historias para entretenerlas, quién llegaría a pensar que unos años después las asesinaría para causarle dolor a la madre. La violencia vicaria es uno de los actos satánicos más vistos en los últimos días. Ahora, pues, ¿qué está pasando con los congregantes de ciertas iglesias? Entiéndase que, lo que se conoce como filicidio es aquel acto cuando un padre o una madre da muerte a su propio hijo.
Nos acordamos de un hecho ocurrido en un templo de Colombia, el “famoso apóstol” fue grabado teniendo actos sexuales con varias mujeres (congregantes) al mismo tiempo; por favor, no crea que estamos haciendo leña del árbol caído, oramos para que este hombre se levante, aunque de las consecuencias nadie lo librará ni lo libró en aquel momento. Por esta razón escribimos, ¿usted conoce a cuántos hijos e hijas fieles de Dios atacó el apóstol mencionado? Es impresionante que, una gran mayoría de los miembros se mueven en la iglesia como si fueran militantes de un partido político; es decir, se comportan como oficialistas, y tratan a los que cuestionan el mal proceder como opositores que no tienen al Espíritu Santo; ¿increíble?, pareciera un caso amarillista; pero no, eso sucede, y es bueno explicar la situación para que los fieles que han sufrido filicidio congregacional o bullying eclesial se sacudan el polvo y salgan de la cueva o el ostracismo al cual fueron sometidos. Dios es justo, y la mentira no puede seguir imperando en la Iglesia porque la comete una autoridad corrompida. Despierta, no seas cómplice de la injusticia; el rey David dijo: “Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la verdad” (Salmos 119:142. RVR60).
Los “apóstoles actuales”, con las contadas excepciones, parecen globos llenos de helio, mas no del Espíritu; a la mínima observación, al hacerles ver un mal proceder se ofenden y la mejor manera de actuar es atacando a quien desea ayudarles. Por eso mismo, muchos están cayendo en pecado porque consideran que no requieren que un insignificante orante les haga saber que no es nada bueno lo que está llevando a cabo.
No solamente están los “apóstoles”, también advertimos a aquellos responsables de otras iglesias que no toleran ninguna observación. ¿Cuántas veces Dios le habló al apóstol del caso, o a los que están en pleno acto? Lo más doloroso es que, quienes infringen las normas son los que planifican filicidio en la Iglesia, ¿y nadie dice nada?… Esta acción terrenal y diabólica tiene que parar.
Duele decirlo, aún existen hombres y mujeres abusadores: estos continúan matando hijos e hijas que les han tenido como padres. En resumen, comprendamos que, existen líderes en los templos que han llegado a oficios de honra que dentro de ellos vive el espíritu no santo; por consiguiente, estamos leyendo o viendo por los medios de comunicación y redes sociales sobre escenas atroces. ¡No calles!, denuncia al abusador o abusadora, la actitud correcta salvará vidas; y, por ende, honrará a Dios.

Harold y Mileidy Paredes
Pastores
haroldwjparedes@gmail.com 

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