viernes, julio 10, 2026
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Haciendo bien

Me agrada saber que la voluntad de DIOS es que hagamos el bien, y con ello, hacer callar todas las voces del diablo y de su séquito

Cuando una persona afirma, jura y perjura una cosa sin conocer o vivirla, ha caído en una profunda ignorancia; se precipitó del fundamento firme bíblico a la ignorancia por elección o manipulación. Recuerdo lo escrito por el apóstol Pedro: «Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» (1ª Pedro 2:15. RVR60). Es necesario que DIOS nos encuentre haciendo bien a los demás, sean conocidos o desconocidos.
Hubo un hombre llamado Oskar Schindler, quien demostró que es mejor hacer lo bueno; con su acto de bondad, de amor al prójimo y empatía sólida burló y derrotó al enemigo. Mientras los nazis asesinaban, torturaban y mantenían a familias encarceladas en campos de concentración satánicos, Schindler marcó la diferencia como muchos otros valientes. En la actualidad, vemos a miles haciendo bien a los venezolanos que están dentro y fuera del país; qué bondad más sorprendente aquella de los rescatistas preparados, y de los improvisados ni se diga…, qué gallardía. La Biblia expresa una verdad inconmovible: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:9-10. RVR60).
¿Cuántas veces hemos pasado frente a una persona sin hogar, y no hemos hecho nada por ella? Nadie se ha atrevido a preguntar: ¿Tienes hambre? ¿Te duele algo? ¿Cómo te puedo ayudar? ¿Tienes familia? ¿Puedo orar por ti? ¿Puedo darte un abrazo? Mi madre siempre nos contaba una experiencia aleccionadora que vivió con una tía en la isla de Providencia (Maracaibo, estado Zulia. Venezuela). La mencionada isla era conocida como el leprocomio más importante del país, le llamaban “El Lazareto de la isla de Providencia”.  Por un decreto de Simón Bolívar funcionó como hospital de aislamiento para leprosos; sin embargo, debido al tratamiento del científico venezolano Jacinto Convit todos los pacientes salieron de dicho lugar en 1984.
Antes de que todo cambiará, María Josefina viajó desde San Fernando de Apure hasta ese lugar; fue una travesía por amor, su tía le había escrito una carta, en esta hacía referencia de su anhelo de verla porque ya sentía que iba a fallecer; mi madre me contó que en el rostro de la tía ya no había piel, sólo pudo ver los huesos de la cara, al terminar la visita, le dijo: “Josefina, sólo te pido una cosa”. “Dígame, tía”, respondió la sobrina. “Dame un beso de despedida y un abrazo”. Mi madre dio un beso en una mejilla donde sólo había dentadura, y se derramó dando un fortísimo abrazo como lo damos en el llano, luego selló la despedida con una última mirada a los ojos a quien no tendría cerca nunca más.
Hacer el bien no cuesta nada cuando se ama de veras y cuando el corazón se entrega, la recompensa, DIOS no la niega. Josefina nos enseñó que teníamos una misión día tras día, ayudar; ella comentaba al finalizar aquel relato: “Mi tía tenía un olor que cualquiera se hubiese alejado de inmediato; pero cuando el amor es sincero, no hay distancia ni alegato”.
¿Por qué existirán personas que desprecian y desean ver sufrir a los demás? Nuestro SEÑOR JESUCRISTO nos enseña todo lo contrario; en el Evangelio de Mateo hemos leído una historia que nos motiva a realizar una introspección profunda para tomar mejores decisiones, y así, no terminar comportándonos como niños de cuna, escrito está: “Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos” (Mateo 8:1-4. RVR60). Me agrada saber que la voluntad de DIOS es que hagamos el bien, y con ello, hacer callar todas las voces del diablo y de su séquito.
Al despertar, avancemos con nuevas fuerzas y el ánimo al 100 %; hay personas dentro de casa, en el lugar de trabajo o en la calle que creen tener lepra y son maltratados por condición pasajera; ellos son seres humanos que gritan por un gesto sincero de cariño y de respeto, un abrazo o beso en la mejilla; no seamos como aquellos que huelen a colonia de cientos de euros y prefieren ayudar sin mover un dedo o como el influencer que hace una pose con el necesitado, y por esa foto, le entran millones a su cuenta bancaria. Imitemos a Schindler, los creyentes debemos sembrar bondad, empatía y amor al prójimo sin fingimiento…
CRISTO dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:24-27. RVR60). Haciendo bien, sin mirar a quien; agradamos a DIOS. Si estamos cimentados en su perfecta voluntad, vivimos en libertad para salvar, sanar, enseñar y ayudar; jamás olvides, tienes vida para servir, para dar y no mentir.

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Harold Paredes Olivo
Harold Paredes Olivo
Licenciado en Educación Integral, pastor, comunicador, locutor, poeta y escritor; combina estupendamente su labor docente con su pasión por la locución y producción de radio y televisión desde 1993. Su voz identifica a diversos medios de comunicación en Venezuela y otros países. Ha escrito dos obras literarias (Vivan las flores que lloran y El alma del emigrante). Es consejero familiar junto a su esposa con quien tiene dos hijos.
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