Todo se trata de entender, si entendemos la Palabra, si comprendemos su profundidad, seríamos invencibles en Cristo
“Al que piensa hacer el mal, le llamarán hombre de malos pensamientos” (Proverbios 24:8).
Es sumamente interesante este texto, porque no se refiere a lo que el hombre sabía, que es algo que todos pueden oír y juzgar. Se refiere a lo que el hombre piensa, lo cual es algo que creemos que está escondido de los que nos rodean, sin embargo, no es así. Lo que pasa es que somos lo que pensamos, y aunque nuestros pensamientos están ocultos a los demás; sin embargo, todo lo que hacemos, no es otra cosa que la materialización de lo que pensamos. Así actuamos, así nos movemos y vivimos, somos lo que pensamos, y no podemos ir más allá de esa realidad. Porque nuestros límites están en nuestra mente, allí está la esclavitud, allí está la libertad.
Por tal causa, nuestras armas espirituales son poderosas para derribar argumentos, destruir fortalezas y toda altivez, de los ignorantes que se levantan contra la verdad. A la luz de lo anterior, podemos entender, por qué es tan importante renovar nuestra manera de pensar, por tal razón necesitamos la mente de Cristo. Todo se trata de entender, si entendemos la Palabra, si comprendemos su profundidad, seríamos invencibles en Cristo.
Todos los que están esclavizados por el diablo, tienen la mente entenebrecida. Los creyentes actuales tienen en descuido la renovación de su entendimiento, no hay énfasis en alcanzar la mente de Cristo. Muchos están engañados creyendo que tienen la mente de Cristo, pero están apenas sobreviviendo viviendo en la vida espiritual. Muchos están ignorando voluntariamente las advertencias y consejos de Dios, los que no alcancen la meta, será por su propio descuido.
¡Dios te bendiga!!!




