Cosa maravillosa, el Señor busca hombres que se pongan en medio, hombres y mujeres que levanten un vallado, una pared de intercesión
“Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé” (Ezequiel 22:30).
No es la voluntad de Dios destruir y desatar juicios, pero su reino se basa en la justicia y ninguna infracción a la ley o injusticia quedará sin castigo. Ahora bien, Dios retiene el juicio por algún tiempo, dando lugar para el arrepentimiento, pero la más de las veces por la ignorancia y la dureza de corazón, esto no ocurre. Pero hay un misterio, el Señor no interviene en la vida de los hombres, a menos que un hombre se lo pida, pues el Señor respeta el libre albedrío, que Él dio a los hombres.
Entonces, cosa maravillosa, el Señor busca hombres que se pongan en medio, hombres y mujeres que levanten un vallado, una pared de intercesión. Que se interpongan entre el juicio y los pecadores duros e ignorantes, para que Dios envíe espíritu de arrepentimiento, para que abra los ojos a fin de que puedan entender su pecado y apartarse del mal. Lo terrible es que cuando Dios hace eso, no encuentra a nadie que se ponga en la brecha, y que levanten intercesión: “busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”.
La iglesia es la sal de la tierra, porque su ministerio principal es el de interceder, tenemos el mismo ministerio de Jesús, el de Melquisedec. Somos nombrados sacerdotes, para presentarnos delante de Dios con nuestro incensario, esparciendo el inciencio de la oración intercesora. ¿De qué vale predicar y enviar ilustraciones con textos bíblicos por internet, si no tenemos tiempo de intercesión para que Dios tenga misericordia y quite el velo del entendimiento? ¿Crees que eres la sal de la tierra sólo por asistir los domingos a la iglesia? No todos podemos ser misioneros o tener ministerios, pero todos podemos interceder por un mundo perdido, que tiene un velo que le impide ver la luz de Cristo. ¿Eres sal de Dios en esta tierra?
¡Dios te bendiga!!!




