Aún hoy la ciencia a través de la antropología, paleontología y otras ramas del saber buscan demostrar lo contrario a este hecho. Pero ya la Biblia hace casi dos mil años nos lo demostró
Lucas 24:5 “y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”.
Gloria a Dios, porque Jesucristo su Hijo resucitó como lo había dicho. Aún sus mismos discípulos quienes anduvieron con Él por un período de 3 años aproximadamente no estaban convencidos y seguro de este Gran evento que el mismo Jesús les había profetizando.
La Biblia relata en el libro de Lucas 24:1-7 que: Era el día primero de la semana, muy de mañana: Vinieron al Sepulcro de Jesús para ungir su cuerpo con especies aromáticas varias mujeres: María Magdalena, María la madre de Jacob, Salomé, Juana y las demás mujeres que la acompañaban. Pero al llegar a la tumba encontraron la piedra que tapaba la entrada, movida. Y, al entrar, no hallaron el cuerpo del Señor Jesucristo.
Gloria a Dios. La tumba fría estaba vacía, ya no pudo retenerlo por más tiempo.
Su cuerpo, con el poder del Espíritu Santo había sido levantando de allí. Y para el asombro de ellas y confirmación. Dos ángeles que estaban allí y que habían movido la piedra, les preguntaron: “¿Por qué buscan ustedes entre los muertos al que Vive? No está aquí; ¡ha Resucitado!”.
¡Aleluuuyaa! ¡Gloria a Dios!
Aún hoy la ciencia a través de la antropología, paleontología y otras ramas del saber buscan demostrar lo contrario a este hecho.
Pero ya la Biblia hace casi dos mil años nos lo demostró.
Ah… que usted aún quiera mantener a Jesús en la cruz a través de un crucifijo, en la tumba, o en algún rincón de su casa; es otra cosa. Y eso se le respeta. Pero evidencia bíblica tenemos para creer y decirle que Jesús resucitó al tercer día y está vivo a la diestra del Padre (Marcos 16:19).
A estas mujeres le cambió la perspectiva y la óptica de Jesús, cuando los ángeles les dijeron: “No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor” (Mateo 28:6).
Cuenta la Sra. Amy Boucher Pye que: “Antes de que Charles Simeón asistiera a la universidad en Cambridge, Inglaterra, le gustaban los caballos y la ropa, y gastaba sumas enormes en su atuendo todos los años. Pero como la universidad requería que asistiera regularmente a la reunión de la Cena del Señor, comenzó a explorar sus creencias. Después de leer libros escritos por creyentes en Jesús, experimentó una dramática conversión un Domingo de Pascua. Despertándose temprano el 4 de abril de 1779, exclamó: «¡Jesucristo ha resucitado hoy! ¡Aleluya!, ¡aleluya!». Su fe fue creciendo mientras se dedicaba al estudio de la Biblia, la oración y la asistencia a las reuniones en la capilla”.
En aquella primera Pascua, la vida le cambió a aquellas mujeres que llegaron a la tumba de Jesús.
Pero el encontrarse con el Cristo resucitado no es algo reservado sólo para la antigüedad; Él promete encontrarse con nosotros hoy, aquí y ahora. Ya sea que experimentemos un encuentro dramático o no, Jesús se nos revela y podemos confiar en que nos ama.
Oremos así:
“Jesucristo resucitado, gracias por morir en la cruz por mí para darme vida eterna. Amén y amén”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.




