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La obra del Espíritu Santo, Otoniel Font

Hay gente que la única relación que tiene con el Espíritu Santo en la semana es ir a un culto, que alguien le ponga la mano y caerse; pero durante la semana no hablaron con Él

La obra del Espíritu Santo, está en llenar tu vida con Su poder, pero no lo sabemos, no lo reconocemos, porque no le damos el valor o la importancia que merece. ¿Cuáles son las consecuencias de la obra del espíritu Santo en ti?
Comenzamos a enseñar una nueva serie de mensajes que se titula “Hola, soy el Espíritu Santo”. ¿Y por qué ese título? Porque la premisa de esta serie de mensajes es el hecho de que creo que las primeras impresiones que uno tiene con una persona pueden determinar nuestra relación en el futuro con ella.
Todos nosotros hemos tenido una experiencia así, donde nos han presentado a alguien, naturalmente hablando, algún amigo, alguna persona, nos ha presentado a alguien y la primera impresión que recibimos de esa persona fue la errónea. Lo vimos orgulloso, lo sentimos arrogante, lo que sea, y decidimos desde ahí: no vuelvo a tener una relación con esa persona.
Pero a todos nos ha pasado en alguna ocasión, donde hemos vuelto a buscar a esa persona, dar una segunda oportunidad, una tercera oportunidad, una cuarta oportunidad y luego de varias conversaciones nos damos cuenta que no era como de primera intención yo había visto. Así creo que pasa con el Espíritu Santo.
Mucha gente, cuando habla del Espíritu Santo, su primera impresión es alguien que te hace temblar, alguien que te hace hablar en un lenguaje que tú no entiendes y alguien que es tan inesperado que trabaja solo en el caos o en lo que es sorpresivo y te da miedo. Es la experiencia que algunas personas tienen. Muchas personas, aún en la iglesia, su primera impresión del Espíritu Santo es una primera impresión neotestamentaria.
En otras palabras, lo que conocen es Hechos capítulo 2, donde un día descendió el Espíritu Santo como lenguas de fuego sobre un grupo de personas y se convirtieron miles de personas y entonces de ahí es la única experiencia que tienen. Pero la realidad es que la persona del Espíritu Santo la vemos desde el libro de Génesis y yo creo que si usted quiere conocer al Espíritu Santo correctamente tiene que mirarlo desde el principio para luego poder entender qué es lo que ocurre en el Pentecostés.
Si su única impresión es lo que pasa en ese día y no sabe todo el desarrollo y la obra del Espíritu Santo en la vida del hombre y del pueblo de Dios nunca podrá entender esa otra expresión que es lo que ocurre y qué es lo que pasa y tampoco podrá entender lo que hoy nosotros debemos esperar con una relación con el Espíritu Santo.
Usted debe siempre tener claro cuando vaya a estudiar la persona del Espíritu Santo, que Él es una persona.
Y de primera intención eso parece simple porque lo oímos, pero nuestra mente realmente no lo recibe. ¿Por qué no lo recibe fácilmente? Porque si yo te digo Dios Padre todos sabemos en nuestra mente lo que es un padre, lo que debería hacer o lo que podría ser o lo que es un padre. Si yo te digo Jesús el Hijo de Dios, hay una imagen clara de lo que es ser un hijo.
Pero te digo espíritu y ¿cuál es la imagen de un espíritu? ¿Cómo tú procesas en tu mente lo que es un espíritu? Mucho lo primero que vemos es el fantasma Gasper en nuestra cabeza. Lo que ves es un fantasma, lo que ves es algo ahí que no tiene personalidad. Entonces ¿cómo tú procesas eso? Entonces para colmo a través de toda la Biblia observamos sus manifestaciones como unas que vamos a ver hoy y sus descripciones para poder entender su obra, no la persona; pero no hay una figura que te haga entender la persona si no entiendes cómo a través de la Biblia demuestra que Él es una persona.
Por ejemplo, solo un par de versos observamos que el Espíritu Santo se entristece. El viento no se entristece, una persona sí. El Espíritu Santo le da alegría, el viento no le da alegría, pero el espíritu es una persona así. Así que cuando yo voy a ver al Espíritu Santo, tengo que ver la obra, tengo que ver el poder, tengo que ver cómo se expresa en la Biblia y cómo nos lo presentan, pero no lo puedo separar de la persona.
Y para poder ver a la persona, tengo que leer toda la Biblia y ver la descripción de su reacción en nuestra relación con él y ahí podemos combinar las dos cosas. ¿Qué es lo importante de eso? Lo más importante para mí en ese sentido es que si lo único que tú entiendes del Espíritu Santo es la manifestación del poder, lo vas a utilizar. Hay gente que lo único que hace es tratar de usar al Espíritu Santo: usarlo para sentirse bien, usarlo para que lo ayude, usarlo para aquello.
Y la clave para dañar cualquier relación es usar a la otra persona. Al Espíritu Santo se entiende que nosotros debemos tener una relación con Él y tendremos acceso a su poder, tendremos acceso a su manifestación, pero si lo único que veo es su manifestación, lo trataré de usar y nunca tendré una verdadera relación con Él.
Hay gente que la única relación que tiene con el Espíritu Santo en la semana es ir a un culto, que alguien le ponga la mano y caerse; pero durante la semana no hablaron con Él. Hay un montón por ahí afuera que vienen a la iglesia y lo sienten, pero durante la semana no hablan con Él y quieren sentir la unción en el culto y poner toda la presión de la relación que has descuidado toda la semana en que el pastor venga ungido y que tú sientas algo aquí en el culto.
Y si tú no sientes, el culpable es el pastor, que no te hizo sentir. Entonces ¿tú toda la semana qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿Le cantaste? ¿Cuando oraste te referiste a Él? O cuando venías para el culto esa mañana ¿lo que venías era oyendo reggaetón? ¿Lo que venías era oyendo chistes? Entonces pretendes ponerle la presión al Espíritu Santo aquí, a la iglesia, al liderazgo, a los cantantes; cuando el que debiste haber cultivado una relación toda la semana eres tú.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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