La oración trae la gloria de Dios

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La disciplina de la oración produce por sí misma una reacción en el mundo espiritual, que las fuerzas del mal no soportan

La oración desencadena la presencia de Dios de una forma sobrenatural, porque la verdadera oración no es una actividad natural; es un acto de guerra espiritual. La Palabra de Dios nos reseña el momento cuando Salomón oró durante la consagración del Templo: “…Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y la gloria de Jehová llenó la casa. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová” (1° Crónicas 7: 1-2).
La disciplina de la oración produce por sí misma una reacción en el mundo espiritual, que las fuerzas del mal no soportan. Esa es la razón por la cual responden con violencia tratando de anularla. Un cristiano tiene que saber eso, debe entender cómo funcionan el mundo de Dios y el de Satanás durante el proceso de la oración. Tenemos que aprender que la oración no es simplemente una “actividad religiosa”, sino una relación personal con Dios que tiene que ser cultivada, porque es la vida misma de un hijo de Dios.
La vida de oración va a producir cambios en tu vida que a veces no buscas ni esperas, por la sencilla razón de que quien se acerca a Dios se llena de Dios, a la manera de Dios.  “Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago 4:8).

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Pastor, teólogo, docente, locutor, escritor, autor de los libros Una Cita en el Altar, Lluvia Sobre la Hierba y Radiografías del Alma, además de numerosas publicaciones para la prensa cristiana, así como de material de crecimiento espiritual para la iglesia. Nacido en Caracas, Venezuela, actualmente reside en Santo Domingo, República Dominicana. Está casado con Rafaela Flores y es padre de dos hijos, Néstor Rafael y Néstor Alejandro.

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