El Señor aún en medio de nuestras faltas y transgresiones puede tratarnos con consideración y divina ternura mientras estemos dispuestos a escucharlo
Después que la serpiente tentó a Eva a comer el fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y del mal, Adán y Eva se avergüenzan y se esconden. Dios los encuentra, y aunque enojado, no los castiga. Precisamente así no pasaba cuando yo desobedecía a mi amado padre y él se enojaba, luego me agarraba por un brazo y ya sabía lo que venía. En cambio, DIOS hace una pregunta muy simple: “El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: ‘¿Dónde estás?’” (Génesis 3:9).
La parte más importante de este verso en el hebreo original es una palabra muy especial: ‘AYEKA’ (אַיֶּכָּה) que se traduce como, “¿Dónde estás?”. Pero ‘Ayeka’ significa mucho más que eso. Es la forma amable de Dios de iniciar una conversación difícil preguntando tiernamente: “¿Qué te ha pasado? ¿Cuál es tu posición con respecto a mí?”. Esta sola palabra expresa poderosamente la relación rota entre la humanidad y DIOS.
¡Así comenzó la relación del hombre con el pecado original, escondiéndose por vergüenza! ¿Escondiéndose de quién? ¡De DIOS…! Han transcurridos algunos siglos desde aquel encuentro y al parecer el hombre ya perdió la “vergüenza original”, ahora no se esconden de DIOS, más bien algunos lo desafían abiertamente y se presentan como dignos ejemplos de la inmoralidad, de la decencia, de lo sacro, como buenos modelos a seguir en esta desvergonzada sociedad.
EL SEÑOR nunca cambia; su enojo, su amor, su castigo y su misericordia tampoco cambian, son SANTAS. Él aún continúa preguntándonos tiernamente a usted y a mí: ¿Dónde estás? ¿Qué te ha sucedido? A pesar de que Él TODO LO SABE, conoce nuestra ubicación y el estado de nuestra condición con Él, quienes cambiamos somos nosotros, deteriorando mucho más las relaciones con muy lamentables consecuencias en el presente y posiblemente por la eternidad.
EL SEÑOR aún en medio de nuestras faltas y transgresiones puede tratarnos con consideración y divina ternura mientras estemos dispuestos a escucharlo, sin obviar las consecuencias y frutos por nuestra desobediente conducta y las cuentas pendientes con la justicia terrenal. ¿Dónde está usted?
Ricas bendiciones y mucha Sabiduría les deseo.
Con estima…
Douglas Colina
Médico, catedrático y escritor



