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La vulnerabilidad: un rasgo del liderazgo de Jesús

Jesús con su autenticidad y vulnerabilidad, hacía que la gente se acercara a Él

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“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:5-8).
La Biblia presenta a Jesús como co-igual con el Padre: Todopoderoso, Eterno, Inmutable, Omnisciente. Sin embargo, para poder cumplir su rol expiatorio y redentor: Jesús, siendo Dios, se hizo humano, y siendo humano, se hizo siervo: Varón de dolores, experimentado en quebrantos, con posibilidad de ser tentado, sujeto a limitaciones; en otras palabras, se hizo vulnerable.
Al leer los evangelios se pueden observar pasajes que muestran la vulnerabilidad de Jesús como líder:

  • Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Mateo 26:35.
  • Jesús lloró. Juan 11:35.
  • Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15.

¿POR QUÉ OPTÓ JESÚS POR LA VULNERABILIDAD?

Jesús entendía que la vulnerabilidad le ganaba la accesibilidad de la gente hacia Él, requisito indispensable para influir y ser relevante a la gente. Al ser vulnerable atrajo a la gente hacía sí mismo. La vulnerabilidad produce accesibilidad. A diferencia de los líderes de su tiempo, como los escribas y fariseos, quienes al cubrirse con la vestimenta de invulnerabilidad, mantenían a la gente a distancia; Jesús con su autenticidad y vulnerabilidad, hacía que la gente se acercara a Él. Como lo muestra el relato de Mateo 8:1-4: “Al bajar Jesús por la ladera del monte, grandes multitudes lo seguían. De repente, un leproso se le acercó y se arrodilló delante de él. —Señor —dijo el hombre—, si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio. Jesús extendió la mano y lo tocó. —Sí quiero —dijo—. ¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció. —No se lo cuentes a nadie —le dijo Jesús—…”.
No hay forma de liderar sin ser profundamente relacional con la gente que lideramos. Y no hay forma de ser verdaderamente relacional, sin ser vulnerables. Por eso Jesús optó intencionalmente por la vulnerabilidad, como una vía para facilitar el acercamiento de la gente a él. Jesús era profundamente vulnerable y eso lo hizo muy relacional con la gente. Jesús quería acercarse a la gente para que la verdad tuviera un profundo efecto en las personas. Y es que el acercamiento y la intimidad abren las puertas para que la verdad relacional haga el mayor impacto.

JESÚS: UN HACEDOR DE DISCÍPULOS

Uno de los objetivos de Jesús en su ministerio terrenal era hacer discípulos. Ahora, el discipulado se hace desde la vida relacional, por eso Jesús se mezclaba con la gente. La relación se construye desde la vulnerabilidad. Jesús era perfecto por cuanto era Dios, sin embargo, se acercó a tal nivel con la gente, que comía con los pecadores y publicanos (Marcos 2:16).
Los líderes cristianos necesitan entender que el discipulador pretende transmitir un estilo de vida a quien discípula. ¿Cómo hacerlo si abrirse y ser accesible a quien se discípula? Discipular a otro, demanda establecer relaciones auténticas y significativa con quien se discípula.

¿MAGISTERIO O MINISTERIO?

Los líderes cristianos han sido llamados al ministerio, no al magisterio.
Magisterio significa desde arriba, “magis”, mago, magno, grande, sentado desde una cátedra para que todos los que están abajo oigan. Ministerio significa mini, pequeño, desde abajo. Los fariseos y escriban como líderes practicaban el magisterio; Jesús en cambio practicaba el ministerio.
El ministerio es el único liderazgo legítimo: un liderazgo basado en el servicio genuino. Por eso Jesús dijo: como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Mateo: 20:28). Y esa misma es la demanda de Jesús a sus seguidores: “y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir…” (Mateo 20:27-28). “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente, no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1ª Pedro 5:2).
Jesús nunca se hizo intocable, más bien provocaba que la gente se le acercara. Su objetivo era servir a otros; y cómo hacerlo si la gente no se le acercaba, y él conocía sus necesidades.

Para un líder la vulnerabilidad tiene que ver con la capacidad de exponerse y abrirse a la gente, como consecuencia de ser auténtico

LA VULNERABILIDAD ESCONDE UN PODER

Hay líderes que ejercen desde la protección de su imagen, priorizando el estatus. Lideran desde el poder, el carisma, más centrados en sí mismos que en la gente; carentes de autenticidad, humildad y vulnerabilidad, por lo tanto, generan baja confianza y accesibilidad en sus seguidores. La razón es que confunden vulnerabilidad con debilidad. Vulnerabilidad y debilidad no son la misma cosa: La debilidad está asociada a incapacidad y carencia. La vulnerabilidad tiene que ver con humildad, accesibilidad y autenticidad.
Estos líderes ignoran que la vulnerabilidad es un poder. Pero escondido detrás de la vulnerabilidad está el poder. La vulnerabilidad permite que la gente se pueda acercar e identificar con nosotros lo suficientemente como para que nuestro poder puede salir e impactarlos. La vulnerabilidad hace que nuestro poder esté al alcance de los demás. Por el contrario, cuando la gente nos percibe infalibles, inerrables, “perfectos”, “todopoderosos”, limitamos la posibilidad que puedan acercarse a nosotros, porque les intimidamos. Lo cierto es, como dice Henry Colud: “Para poder generar confianza en las personas, tienes que ser lo suficientemente vulnerable como para que ellos puedan identificarse contigo de modo que no seas tan distinto que parezcas un extraterrestre. Y tienes que ser lo suficientemente fuerte para que ellos sepan que pueden depender de ti”.
Ahora, para ser vulnerable se necesita una fuerte autoestima, como para mostrarse tal cual es, sin que eso le cree vergüenza. Muchos líderes asumen un manto de invencibilidad e invulnerabilidad porque para eso se requiere una autoestima desarrollada.
La gente hoy más que nunca necesita líderes vulnerables y accesibles, aquellos que no usan máscaras, ni se esconden detrás de una fachada; aquellos que sin temor están dispuestos a mostrarse tal cual son, y enseñar sus cicatrices; que le importen más las personas que protegerse más a sí mismos, y la aclamación propia, la aprobación, el reconocimiento, la fama y el qué dirán.
Para un líder la vulnerabilidad tiene que ver con la capacidad de exponerse y abrirse a la gente, como consecuencia de ser auténtico.
La vulnerabilidad en el líder se traduce en:

  • Ser más abiertos emocionalmente, compartiendo con libertad sus emociones
  • Ser capaz de reconocer sus errores y fallas
  • Tomar más riesgos y manejan mejor sus temores
  • Aprender a ser más auténticos
  • Estar más accesibles a sus colaboradores
  • Mostrar apertura a dar y recibir retroalimentación
  • Solicitar y ofrecer ayuda

Finalmente, diremos que un líder invulnerable es una persona que pierde la posibilidad de experimentar verdaderamente la sanidad, porque nunca se permite reconocer su herida como para ser sanada.

Arnoldo Arana
Pastor, psicoterapeuta y escritor

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