Tienes que entender que una familia sana, con buenas finanzas y un ministerio exitoso, es lo normal. Tú estás predestinado para ganar
CÓDIGO 10. PROSPERIDAD ILIMITADA
Para ti no hay límites.
El criado tomó diez camellos de los de su señor, y se fue, no sin antes escoger toda clase de regalos de lo mejor que tenía su señor; se puso en camino y llegó a la ciudad de Nacor, en Mesopotamia.
Génesis 24:10
En la agenda de nuestro Padre Eterno existe la agenda de plenitud de bendición financiera. Exactamente el número 10 es el número de la súper abundancia de Dios para su Iglesia escogida.
Con ese número envió Abraham a Eliezer su criado con diez camellos cargados a buscar a Rebeca, la prometida para su hijo.
Puedes tener lo que quieras. Así que tienes que acostumbrarte a la prosperidad en Dios. Tienes que aprender que éxito es lo normal para ti. No puedes ser de la escuela que busca a Dios sólo cuando tienes problemas. Tienes que entender que una familia sana, con buenas finanzas y un ministerio exitoso, es lo normal. Tú estás predestinado para ganar.
Expande tu ministerio y entiende que la prosperidad es parte de un auténtico cristianismo sano. Los discípulos preguntaron: qué nos darás, el Señor les respondió: cien veces más de lo que tienes…
En esta expresión, Jesús nos enseña, claramente, que el sentir de Dios para con nosotros es que no debemos ser escasos ni limitados. Si en algún momento te dijeron que tienes que vivir escaso, rechaza esa palabra que no se ajusta al modelo que Jesús nos dejó. Tú estás predestinado para ganar.
Así como Rebeca recibió sus diez camellos cargados, tú te tienes que mentalizar que la súper abundancia de Dios es normal para ti.
CÓDIGO 11. VIVIENDO COSAS NUEVAS DÍA A DÍA
En la mañana siembra tu semilla, y por la tarde no dejes reposar tu mano.
Eclesiastés 11:6
Nunca jamás te conformes cuando hayas alcanzado una meta, porque así te dice el Espíritu Santo, todo lo que has logrado hasta ahora es una introducción de lo grande que te viene. La maldición de caer en la rutina es exageradamente perjudicial. Cuando notes que ya has logrado ciertas metas; es preciso que estés listo para emprender el siguiente desafío. Llegó la hora de entrar al siguiente nivel de éxito.
La Palabra de Dios dice bien claro que, las misericordias de Dios son nuevas cada mañana; es decir, que cada día hay luz, esperanza y salvación para ti. Por ninguna razón caigas en la maldición de la rutina, tu vida está escrita por la mano de Dios. Estás predestinado para ganar.
Acostúmbrate a las cosas nuevas. Todos los días hay cosas maravillosas. Cuando tengas que cambiar algo, hazlo sin temor.
Uno de los grandes problemas del ser humano es que se acostumbra a las cosas alcanzadas y logradas, y a lo que se tiene. Se acostumbra a lo viejo y a no dejar entrar lo nuevo. No obstante, gracias al Espíritu Santo, vamos avanzando y aprendiendo a recibir y a hacer esas cosas nuevas cada día, conforme al modelo divino.
Una de las cosas que más golpea la prosperidad de los hijos de Dios es, inexcusablemente, la rutina.
Hay que ser continuamente “mejorable”, si hoy hiciste algo bien, mañana lo puedes mejorar. Dios mismo, todos los días tiene algo nuevo para tu familia. Bien sea, ministerial, profesional, laboral, empresarial, etc.
Conviene estar dispuesto a todas las cosas nuevas que Dios determinó para ti. No las rechaces, actívalas en ti y en los que te rodean. Recuerda que tú has sido predestinado para ganar.
CÓDIGO 12. EL MEJOR EQUIPO
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.
Mateo 18:20
Jehová saldrá como un gigante y como el de un guerrero despertará su celo; gritará, dará su grito de guerra, prevalecerá sobre sus enemigos.
Isaías 42:13
Cuando llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos.
Hechos 2:1
Procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Efesios 4:3
Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
Efesios 4:13
Perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
Hechos 2:46
Solamente os ruego que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que, sea que vaya a veros o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio.
Filipenses 1:27
Lo grande y extraordinario sólo se gana entendiendo la visión del poder del acuerdo y aplicarla con firmeza en el trabajo en equipo.
Existen leyes divinas que controlan el universo y una de ellas es el poder del uno como equipo. Esto se da plenamente cuando tú logras ser uno con Dios y ser uno con tu prójimo inmediato.
Una de las más terribles maldiciones que han impedido y limitado la activación de la gloria superior es, inexcusablemente, la división. La división en tu ser interior, la división dentro del cuerpo de Cristo, la división en el matrimonio, la división en el hogar, la división con tus autoridades espirituales, etc.
Sólo el poder del trabajo en equipo es lo que acelerará la bendición y los triunfos. El ser uno con tus discípulos, con tus ministros, con tus autoridades espirituales que te cubren y desarrollando el verdadero trabajo en equipo bajo unidad de propósito, te garantiza que nunca perderás, siempre serás un innegable ganador. Porque fuiste predestinado para ganar.
REFLEXIONES IMPORTANTES
1. Somos miembros del cuerpo de Cristo y nos necesitamos unos a otros. De las cosas peores que nos pueden ocurrir es estar aislados los unos de los otros. Al aprender el trabajo en equipo entramos en esa dimensión del uno, y eso abre las ventanas de los cielos.
2. No sólo necesitas milagros, también necesitas ver las cosas grandes que Dios diseñó: El trabajo en equipo es para ti.
3. “Pero no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos; para que todos sean uno como tú, Padre, en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo esté, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado, pues me has amado desde antes de la fundación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer tu nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado esté en ellos y yo en ellos. Juan 17:20-26.
Apóstol Dr. Marcelino Sojo
De su libro “Predestinados para ganar”. Semana 3/Día 6.




