A veces hay que ser más líder y menos jefe, lo que permite preservar un ambiente sano y manejable dentro de las organizaciones
Ayer en medio de la presentación final de los alumnos de ELAI University escuché una historia (que no viene al caso traerla completa) sobre un jefe déspota que le gritaba a una empleada.
Dicha empleada dijo esta frase: “a mí me manda quién puede, no quien quiere”, alegando la situación en la cual el jefe de la oficina intentaba erradamente ser el líder por imposición y lo desagradable que se hacía trabajar ahí.
A veces hay que ser más líder y menos jefe, lo que permite preservar un ambiente sano y manejable dentro de las organizaciones. Esto no significa que es una licencia para practicar el “Laissez-faire” más bien es un valor adicional que hace que los entornos laborales sean estables.
Siempre digo que las personas no renuncian a sus cargos o dejan de trabajar en las organizaciones, lo que hacen es renunciar a las personas que las dirigen. Esto es muy grave, considerando que los líderes pésimos se excusan detrás de las marcas que dirigen para hacer literalmente desastres.
Si tú eres jefe y quieres imponerte, puedes hacerlo por un tiempo, ya que las personas reciben un sueldo y en cierto modo es parte de su intercambio laboral. Pero si quieres ser líder, además de servir a otros debes sujetar tus emociones y tus impulsos para dirigir la manada.
Líder: Proverbios 29:11 dice: “El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime”. Te pregunto: ¿De cuál lado quieres estar? De los necios o de los sabios.
Nota: Este artículo se escribió sin inteligencia artificial.
Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn

