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“Nuestro corazón no está completo si no tenemos a Cristo en él”, afirma el torero Leonardo Benítez

Lo que le puedo decir a todos es que Jesucristo está más vivo que nosotros y “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”; cuando abrimos nuestro corazón a Él y le entregamos nuestra vida no vamos a ser decepcionados

Leonardo Benítez: “No hay un mejor lugar que estar a los pies de Cristo es lo que puedo decir de forma sencilla”

(Verdad y Vida).-

En una reciente visita del torero Leonardo Benítez a la ciudad de San Cristóbal, sostuvo una interesante conversación con el apóstol y locutor Dodamir Mora, la cual publicamos íntegra para ustedes.

¿Dónde naciste, Leonardo?
– Nací en Caracas, en la parroquia de La Vega, en el año 1968. Soy hijo de Vicente Benítez.

¿Qué te motivó a llegar a ser torero?
– En casa, a la edad de siete u ocho años, empecé a tener un poco de imaginación; veía que mi papá era un hombre con una pasión hacia la tauromaquia y en esa época él era torilero en el Nuevo Circo de Caracas. Mi papá era quien se encargaba de abrir las puertas a los toros para que pasaran al ruedo y esa pasión que él tenía por la “Fiesta Brava” la tomó mi hermano mayor, del mismo nombre que mi papá, Vicente Benítez, quien llegó a ser novillero.

¿Cómo empezó la afición de Leonardo Benítez por las corridas de toros?
– Cuando toreaba mi hermano mayor y había temporadas largas de novilladas buscando nuevos valores yo me escondía, porque me quería quedar jugando en el barrio con mis amigos y mi papá me agarraba y me decía: “Leonardo vamos”, y me llevaba a los toros. Ahí fue donde empezó mi afición por los toros.

¿Algunos países y plazas que has visitado?
– He estado viviendo de 4 a 5 temporadas de marzo a octubre en España, viví desde el año 98 hasta el 2003 y toree varias corridas en el sur de Francia, en la plaza de toros de Béziers, Arlés, Orthez; también he toreado en Colombia, Ecuador, Portugal, Artesia en California y, por supuesto, en mi país Venezuela. Actualmente tengo 32 años de vivir en México donde hice gran parte de mi formación taurina, además de Venezuela.

¿Cómo llega Leonardo Benítez a conocer a Jesús como tu único y suficiente Salvador?
– En el año 1999, en el mes de noviembre, conocí en una parada a mi esposa Karen, desde que la vi dije: “esta va a ser la madre de mis hijos”; en ese entonces no conocía a Jesús, pero siempre por la profesión y las ganas de querer ser alguien en la vida, en La Vega fue muy difícil en mi principio, ya que me mataron dos hermanos de sangre muchos amigos y a través del instrumento de esta profesión yo tengo claro que fue el Señor que me sacó de ahí, de las garras del enemigo y siempre, como dice la Palabra, tenemos una medida de fe y mi fe era hacia Dios aunque no conocía a su Hijo y nunca había leído una Biblia.
Para ese entonces conozco a mi suegra Jazmín Montilla por medio de mi novia Karen y en ese entonces mi suegra me dice: “Leonardo tengo una gran inquietud desde hace seis, siete meses que estás con mi hija y te fuiste a España y ahora que estás regresando mi gran inquietud es orar por ti, ¿tú quieres aceptar a Cristo en tu corazón?” Eso fue en un estacionamiento estando aquí en Venezuela cuando venían a torear aquí en mi país fue cuando conocí en una parada de autobuses a mi amada.
Al escuchar las palabras de mi suegra me llamó mucho la atención porque dije en esta época ¿quién se preocupa? ¿Quién se toma el tiempo de orar por uno? Y pensé ¿a quién le dan un caramelo que le amargue la boca, y ese día sin saber lo que hacía declaré a Cristo como mi Señor y Salvador; ese día abrí mi corazón, hice la confesión de fe, me arrepentí de mis pecados sin saber lo que estaba haciendo, pero el Señor si sabía lo que hacía.

Cómo Dios puede cambiar la vida de una persona y por medio de su suegra.
– Si soy un servidor de la iglesia “La Nueva Tierra”, casa del amor de Dios, con mi amado pastor Candelario Fuentes, a quien le decimos ‘Cande’ y su esposa Malena Fuentes, servimos en el ministerio de bienvenida, de limpieza, hacemos de todo y estamos de lleno en la obra ayudando a mis amados pastores que han sido un espejo de servicio hacia nuestro amado Señor Jesús.

Jesús vino a servir y no a ser servido un matador de toros famoso pudiera decir: ‘¿por qué tengo que limpiar una iglesia, por qué tengo que servir?, a lo mejor llegaría tarde se sentaría atrás, pero cuando hay pasión de reino se hacen esas cosas, porque realmente conoció al Cristo de la gloria.
¿Qué mensaje pudiera darle Leonardo a todas aquellas personas que leen tu historia para que ellos puedan conocer que el Cristo de la gloria puede transformar vidas?
– Vivimos en un mundo convulsionado donde ahora más que nunca llamamos a lo bueno, malo y a lo malo llamamos bueno; recuerdo cuando estaba solo y venía una melancolía y tristeza que yo mismo me preguntaba, pero ¿por qué estoy así si acabo de venir de una fiesta con amigos y amigas y nos divertimos toda la noche? ¿Por qué estoy con esta tristeza?, entonces me tenía que cambiar de lugar y no estar solo, pero siempre volvía a estar solo y volvía a sentir esa tristeza en mi corazón que yo no me explicaba. Cuando a veces escuchaba una canción que movía mi corazón me ponía a llorar y no entendía lo que estaba pasando.
Hoy puedo decirles a los jóvenes que nuestro corazón no está completo si no tenemos a Cristo en él, cuando yo hice la declaración de fe no sabía lo que estaba haciendo y empezó Él a través de su Espíritu Santo a redargüirme, cuando pecaba me sentía incómodo, empecé a leer la Biblia: ese manual, a esa carta de amor que Dios nos ha dejado, que es su Palabra y empecé a tener inquietud de ir a un sitio a congregarme para saber lo que estaba leyendo, porque no la entendía y estaba confundido. Lo que le puedo decir a todos es que Jesucristo está más vivo que nosotros y “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”… cuando abrimos nuestro corazón a Él y le entregamos nuestra vida no vamos a ser decepcionados; al contrario, seremos exaltados y vamos a tener ese conocimiento, porque su Palabra no dice en vano: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento” (Oseas 4:6).
No hay un mejor lugar que estar a los pies de Cristo es lo que puedo decir de forma sencilla, que no hay mejor lugar que estar tomado como con un niño de cinco años de la mano de Jesús.
Leonardo se despide con una oración por todas aquellas personas que están leyendo este testimonio:
“Padre, en el nombre de tu Hijo Jesús, te doy gracias por cada persona que lee este testimonio, tú eres un Dios sobrenatural, tu palabra dice que tú los has puesto desde el vientre de su madre, tú los conoces, eres el Dios que nos ve, eres el Dios que sabe lo que pensamos y dice tu Palabra que antes que nosotros digamos la palabra tú sabes lo que vamos a decir. Padre toca sus corazones Señor, que cada persona pueda conocerte, dales la oportunidad  de que ellos puedan tomar una decisión, la más importante de su vida, que es entregar sus corazones a ti Padre en el nombre de Jesús poderoso, amado Espíritu Santo abrázalos como solo tú abrazas a todos aquellos que toman la decisión más importante de su vida, que es entregarle su corazón a nuestro amado Jesús en el nombre poderoso de Cristo yo los bendigo y profetizo que para su vida Dios tiene cosas grandes, buenas y perfectas, amén”.

Leonardo Benítez está casado con Karen González, oriunda de Cuidad Bolívar y criada en Caracas, quien es la madre de sus dos hijos, Enmanuel de 18 años y Joshua de 14 años. Residen en México, en un lugar muy bonito como es Querétaro, donde le sirve a Dios junto con su familia en la Iglesia “La Nueva Tierra” casa del amor de Dios.◄

Leonardo Benítez (izq.) junto al apóstol Dodamir Mora

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