Hay quienes leen el final de un libro antes que el principio. No parece haber alguna ventaja. Sin embargo, a veces es ventajoso conocer cómo van a terminar algunas cosas
“Si neciamente has procurado enaltecerte, o si has pensado hacer mal, pon el dedo sobre tu boca. Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, y el que recio se suena las narices sacará sangre; y el que provoca la ira causará contienda” (Proverbios 30:32-33).
Hay quienes leen el final de un libro antes que el principio. No parece haber alguna ventaja. Sin embargo, a veces es ventajoso conocer cómo van a terminar algunas cosas.
Nuestro proverbio está dirigido a una persona necia, engreída y mal intencionada. Tres en uno, toda una ganga. A este se le dice: “pon tu dedo sobre tu boca”, lo que en otras versiones es traducido: “ponte a pensar”, “tapa tu boca de vergüenza”, “ten presente lo siguiente”. En otras palabras, se recomienda que a la acción le preceda el análisis sobre las consecuencias que le traerá su dislocada forma de pensar. Me gusta como la BLS traduce el versículo 32: “Si te portas como un tonto, y te crees muy importante y haces planes contra otros, ten presente lo siguiente:” ¿qué debe tener presente? La misma versión responde: “si bates la leche, sacarás mantequilla; si te suenas fuerte la nariz, te sacarás sangre; y si buscas pleitos, pleitos tendrás”.
Nuestra intención es, entonces, una exhortación a la mesura y por implicación, un “último llamado a la humildad” (Kidner). Una persona nunca actuará como un necio, como un engreído ni como un buscapleitos si siempre reflexiona primero en las consecuencias. Dijo F. Newman que los “pensamientos rectos impiden acciones torpes”. Esto coincide con el artículo de hoy, pues su gran valor está en su acento: pensar en las consecuencias.
Concluimos entonces que sí tiene sentido ver primero en qué van a terminar las cosas. ¿No le parece?




