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Primeros principios de la economía bíblica (11 y 12)

La causa raíz de toda pobreza –espiritual y material– es la caída del hombre; que la pobreza material y espiritual puede ser producida y sustentada por el pecado y la opresión humana, y el juicio divino sobre el pecado

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11. Afirmamos que la pobreza espiritual es la falta de una correcta relación con Dios, de conocimiento de los estándares morales de Dios, y de conocimiento y obediencia a los estándares morales de Dios; que la pobreza espiritual y material generalmente están relacionadas de forma causal; y que la pobreza material es la falta de tales bienes materiales que son necesarios para sostener la vida independientemente de los dones caritativos de otros (Santiago 4:2,3; Deuteronomio 28:15ff).
Negamos que la pobreza material deba ser definida relativamente, i.e., en escalas basadas en proporciones de la riqueza total poseída por los individuos en una sociedad, y que aquellos puedan ser llamados “pobres” materialmente en el sentido bíblico, quienes poseen lo que es necesario para sustentar la vida (alimentos, vestido y abrigo) independientemente de dones caritativos.

12. Afirmamos que la causa raíz de toda pobreza –espiritual y material– es la caída del hombre; que la pobreza material y espiritual puede ser producida y sustentada por el pecado y la opresión humana, y el juicio divino sobre el pecado; que por ende, históricamente, la pobreza es la condición ordinaria de la humanidad caída, que la pobreza causada y perpetuada por la opresión es injusta; que mientras menos consistente sea una cosmovisión con la cosmovisión cristiana es más probable que se perpetúe la pobreza de aquellos que la creen; que la pobreza causada por los pecados propios de un individuo es justa; y que la Biblia y la observación confirman que la mayor parte de la pobreza se debe a la desobediencia a las leyes de Dios por parte de los individuos y sus sociedades (Deuteronomio 8:18; 28; Proverbios 24:30-34; 6:6-11; Romanos 1:18-31; Mateo 21:33-45; Job 1:21).
Negamos que la pobreza pueda ser entendida apropiadamente sin hacer referencia a la caída del hombre; que los hombres tengan derecho a la riqueza solo debido a su existencia; que las causas de la pobreza individual o social puedan ser diagnosticadas apropiadamente, o las curas debidamente prescritas, sin referencia a las cosmovisiones religiosas; que toda pobreza sea el resultado de la opresión; y que la pobreza causada o perpetuada por la injusticia deba ser remediada por una nueva injusticia.

Vladimir Martínez
Pastor, ingeniero estructural y politólogo

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