Home / Opinion / Primeros principios de la economía bíblica (19 y 20), Vladimir Martínez

Primeros principios de la economía bíblica (19 y 20), Vladimir Martínez

Cuando la Biblia condena al rico por retener los salarios (Santiago 5:4; Levítico 19:13) condena su disfrute de los beneficios de la labor de otros mientras posterga el pago

/ Freepik

19. Afirmamos que en un sistema económico competitivo de libre mercado hay más cooperación que competencia para obtener fines económicos; que la competencia destructiva resulta principalmente por la interferencia en la economía de mercado por parte del gobierno civil, que hace que intereses especiales intenten usar el poder coercitivo del gobierno civil para su propio beneficio a expensas de otros; y que la competencia producida por el libre mercado es una competencia por suplir las demandas de la gente.
Negamos que la competencia producida por el mercado libre sea éticamente errónea; que el gobierno civil deba limitar tal competencia; y que el gobierno civil puede interferir en el mercado libre sin enfrentar a clase contra clase, grupo contra grupo, un interés especial contra otro interés especial, dañando de este modo la cooperación inherente en las acciones del mercado libre.
20. Afirmamos que cuando la Biblia condena al rico por retener los salarios (Santiago 5:4; Levítico 19:13) condena su disfrute de los beneficios de la labor de otros mientras posterga el pago; que los acuerdos entre empleadores y empleados debiesen ser abiertos, honestos y voluntarios, pero moralmente obligatorios una vez hechos puesto que ambas partes están obligadas con el estándar de hablar verdad y con el de entrar a tales transacciones esperando beneficios netos (Levítico 19:13); y que es moralmente consistente con los estándares bíblicos de justicia el que un empleador sea más generoso con algunos empleados que con otros, en tanto que cumpla sus acuerdos con ellos (Mateo 20:1-16).
Negamos que la condenación del rico por parte de Dios por retener los salarios se refiera a salarios extremadamente bajos voluntariamente aceptados debido a la pobre habilidad, la escasez de empleos, o la necesidad de trabajar (Mateo 20:1-16); que Dios condene a cualquiera simplemente por la posesión de riqueza material; que los empleados sean explotados en las transacciones cuando han concordado voluntariamente en hacer un trabajo especificado por un cierto salario y se les paga de manera puntual, a menos que el empleador requiera actos inmorales como parte de los términos del intercambio; y que sea correcto intentar obtener riqueza a expensas de otros, particularmente de los pobres quienes a menudo se hallan indefensos.

Vladimir Martínez
Pastor, ingeniero estructural y politólogo

About Verdad y Vida

Check Also

Primeros principios de la economía bíblica (31 y 32), Vladimir Martínez

Negamos que Dios desee que el gobierno civil redistribuya la propiedad tomándola del rico para …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *