Primeros principios de la economía bíblica (9 y 10), Vladimir Martínez

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El trabajo es más productivo cuando se planea y se ejecuta de manera consistente con la cosmovisión bíblica, lo que refleja fielmente los principios morales y físicos de Dios

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9. Afirmamos que al producir bienes económicos el hombre actúa individualmente y en coordinación con otros, al mismo tiempo que imita y obedece a Dios; que la riqueza consiste de bienes económicos creados por el trabajo y retenidos al posponer su consumo (“ahorro”) y llenar las necesidades actuales de otros; que el trabajo se hace más eficiente y productivo por el uso prudente de tales artículos de capital como las ideas, las herramientas, las máquinas, los edificios y el transporte, que capacitan a los hombres a incrementar el volumen y a disminuirle los costos de producción; y que el trabajo es más productivo cuando se planea y se ejecuta de manera consistente con la cosmovisión bíblica, lo que refleja fielmente los principios morales y físicos de Dios.
Negamos que el trabajo sea una maldición; que todos los hombres ejerzan diligencia y creatividad con igual perseverancia o efectividad; que el prudente sea siempre capaz de alcanzar sus metas o los mismos resultados de su labor dado que las condiciones naturales y otras fuerzas pueden dar como resultado frutos diferentes de esfuerzos similares debido a valores distintos en tiempos o ubicaciones diferentes; que el trabajo ejecutado consistentemente con las cosmovisiones no-cristianas sea tan productivo como aquel ejecutado consistentemente con la cosmovisión Bíblica; y que sean injustas las diferencias económicas entre los hombres, resultado de cosmovisiones distintas o de productividades y recursos diferentes de individuos o grupos.

10. Afirmamos que la prosperidad resulta del uso prudente, por parte del hombre, de la tierra, el trabajo, el intelecto, los dones y recursos, consistente con los principios bíblicos económicos de trabajo, ahorro, y provisión para la familia, la iglesia, el prójimo y la sociedad; que no hay verdadero disfrute del trabajo aparte de Dios (Proverbios 10:15; Salmo 1; Eclesiastés 2:24, 25).
Negamos que algún individuo o nación que opere de manera inconsistente con los principios bíblicos vaya a prosperar en última instancia, aunque en este mundo lleno de pecado la pobreza y la riqueza materiales puede que no siempre se igualen ya sea con una incorrecta o con una correcta relación con Dios (Mateo 5:45); y que la seguridad pueda encontrarse en las posesiones materiales en lugar hallarse en Dios (1ª Timoteo 6:17).

Vladimir Martínez
Pastor, ingeniero estructural y politólogo

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