¿Qué señales estás buscando? Otoniel Font

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Me entristece la gente que deja de creer porque ya no ve señales, y no se dan cuenta de que no ven las mismas señales porque estas eran para llevarlos a conocerlo a Él

Hay gente muy incrédula, que quieren poner a prueba al Rey de reyes y están constantemente buscando señales. Esas personas probablemente no han leído la Biblia, porque ahí están todas las pruebas que se necesitan para creer en Él, en Su amor infinito.
Me entristece la gente que deja de creer porque ya no ve señales, y no se dan cuenta de que no ven las mismas señales porque estas eran para llevarlos a conocerlo a Él. Vemos un montón de gente en la iglesia hoy, y en las redes sociales, que busca señales una y otra vez.
Lo segundo que ocurrió en aquella ocasión es que ellos comenzaron a seguirlo por ese pan, y es triste. No sólo querían hacerlo Rey, sino que comenzaron a seguirle únicamente por eso. Cuando Jesús les dice: “Hey, muchachos, se acabó el pan, este fue un milagro de una vez, ya se terminó”, entonces ellos tornaron sus espaldas y se fueron. La gente piensa que Dios va a proveer sus necesidades siempre de la misma manera.
El Señor le dijo a Josué: “De la misma manera que estuve con Moisés, estaré contigo”. Y cuando Josué puso un pie en la tierra prometida, lo primero que se fue, fue el maná. ¿Te imaginas levantarte por la noche y oír la voz de Dios diciéndote: “De la misma forma que estuve con Moisés, estaré contigo”? Y por 40 años, él vio cómo Dios proveía maná todos los días. Pones un pie en la tierra prometida y el maná desaparece y, por supuesto, en la tierra prometida el maná desaparece porque el pan que se come allí es producido por la mano de Dios a través de la vida del hombre. La tierra prometida se conquista a través de la espada, luchando, atreviéndote a creerle a Dios por cosas más grandes y viendo el respaldo de Dios. Así que tú y yo no nos podemos quejar cuando, de repente, un día Dios dice: “Esta manera de hacer las cosas se terminó”.
Lo tercero que ocurrió es que, cuando eso pasa y ellos comienzan a hablar con Jesús, le dicen: “¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué tengo que hacer?”. Y muchas veces, sin darnos cuenta, en nuestra vida siempre estamos enfocados en todo lo que tenemos que hacer. Definitivamente tiene que haber esfuerzo en nuestra vida, definitivamente tenemos que hacer, pero la vida del cristiano no se basa en lo que hace, se basa en lo que cree. Por eso es que Jesús les dice: “Si quieres comer este pan, no se trata de lo que puedes hacer, se trata de que tienes que creer en mí”. Lo cual entonces los lleva a ellos a decir esta frase que, para mí, es la más vergonzosa: “Haznos otra señal para poder creerte”. Lo acabamos de leer: “Haznos otra señal”. O sea, todo lo que he hecho no es suficiente, todo lo que he dicho no es suficiente. “Todo lo que he hecho no es suficiente hasta el día de hoy para que creas en mí”. Dime, ¿cómo te sentirías si alguien a quien has amado te dijera eso? “Dame una prueba de amor otra vez”. O sea, todo lo que he hecho no prueba mi amor. Entonces, ¿eres insaciable? Y esta gente le dijo a Jesús: “Danos otra señal”.
Y a mí me entristece la gente que deja de creer porque ya no ve señales, y no se dan cuenta de que no ven las mismas señales porque las señales eran para llevarlos a conocerlo a Él. Y vemos un montón de gente en la iglesia hoy, y en las redes sociales, gente que busca señales una y otra vez.
No es la más excitante, de acuerdo a mucha gente en las redes, porque la gente quiere que tú sientas que se te paren los pelos. La gente quiere aquí que nos revolquemos, que demos saltos, brincos, gritos, aquello, lo otro, y hay espacio para todo, hay tiempo para todo. Pero, ¿sabes? No tengo que hacer todo eso para que tengas y oigas la palabra del Señor cuando la vida debe ser tan simple y tan sencilla. O sea, ¿para que tus hijos vayan a tu casa, tú tienes que tener siempre una fiesta, una celebración, tienes que tener 500 cosas? Cuando llegar a casa debe ser la mayor satisfacción, llegar ahí a comer un arroz blanco con unas habichuelas coloradas debe ser nada más lo suficiente para que tú llegues allí.
Lo mismo nos pasa con Dios. Sabrá Dios cuántos hoy están pidiéndole a Dios otra señal. “Si tú me amas, si tú me amas”, ya Él te dio la señal más grande hace 2.000 años: entregó a su Hijo para que muriera por ti en la cruz del Calvario. No necesitas más nada. “Si tú eres real, haz esto por mí”. Espérate, espérate, y todo lo que he hecho, te he mantenido con vida durante todo este tiempo. Jesús les dijo: “Ustedes no entienden. Yo soy el pan de vida, yo soy el pan vivo que el Padre envió”. Compréndelo.

 Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

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