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Recursos humanos, Yesica Carreño

Dios nos llama a soltar los “recursos humanos” y echar mano de sus recursos espirituales si queremos experimentar Su gloria en y a través de nosotros

/ Freepik

En el ámbito de administración de empresas se le llama recursos humanos al conjunto de personas o empleados que hacen vida en una organización. Seguramente la mayoría de nosotros tiene conocimiento de esto. Pero hablemos de otro tipo de recursos humanos…
Como hijos de Dios sabemos que el mundo espiritual es más real aún que el mundo físico, por lo tanto Dios nos ha dotado de una serie de recursos que no son humanos, sino espirituales a los cuáles tenemos acceso permanentemente por medio de su Espíritu Santo, un siervo de Dios, por ejemplo, no necesita acceder a recursos humanos tales como micrófonos o cámaras para conocer qué es lo que sucede en el presente en algún lugar determinado o prever que sucederá en el futuro, pues la Palabra de Dios dice claramente: “Clama a mí y yo te responderé, y te mostraré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3); también dice: “de modo que el ángel me dijo: ‘Este es el mensaje de Dios para Zorobabel: No vencerás con ejército, ni usando tu fuerza, sino solo con mi Espíritu, dice el Señor Todopoderoso’” (Zacarías 4:6. NBV); lo que nos deja claro que no son nuestros “recursos humanos” manipulando circunstancias los que nos darán la victoria o la ventaja que pensamos tener, sino el Espíritu de Dios.
Ahora bien, hablemos de algunos de esos recursos espirituales que como hijos y siervos de Dios sí estamos llamados a usar y debemos hacerlo, comencemos con la oración, como ya leímos en Jeremías 33:3, si clamamos a Dios, Él por medio de su Santo Espíritu nos responderá y nos dirá o mostrará aquello que humanamente nosotros no conocemos, esto debemos hacerlo en el nombre de su Hijo amado nuestro Señor Jesucristo.
Otro recurso es la fe y la confianza plena en Dios la cual nos hace renunciar voluntariamente a nuestras propias fuerzas y recursos y a la más mínima interferencia nuestra en los planes y voluntad de Dios para descansar y dejar que sea Él quien obre de manera sobrenatural, pues “sin fe es imposible agradar a Dios” (Hebreos 11:6).
Y finalmente, nuestra voluntad rendida a Él para ser transformados según Su voluntad, pues somos barro en sus manos: “¡Qué aflicción les espera a los que discuten con su Creador! ¿Acaso discute la olla de barro con su hacedor? ¿Reprocha el barro al que le da forma diciéndole: ‘¡Detente, lo estás haciendo mal!’? ¿Exclama la olla: ‘¡Qué torpe eres!’?… El Señor, el Santo de Israel, el Creador de Israel, dice: ‘¿Quién eres tú para darme órdenes respecto de la obra de mis manos?’” (Isaías 45:9, 11. NTV).
Dios nos llama a soltar los “recursos humanos” y echar mano de sus recursos espirituales si queremos experimentar Su gloria en y a través de nosotros, pues “…a nadie se le ocurre echar vino nuevo en odres viejos, porque los odres se romperían, y se perderían el vino y los odres. El vino nuevo se debe echar en odres nuevos, para que ambos se conserven” (Mateo 9:17. NBV).
¡Dios te bendiga!

Yesica Carreño
Diseñadora Gráfica

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