(Verdad y Vida – REDACCIÓN).-
Renato González es un hombre que vivió por muchos años en el homosexualismo, el consumo de drogas, alcohol y de la prostitución, era un “trabajador social nocturno” como él mismo lo califica.
Desde los 14 años se sintió identificado con el sexo opuesto y comenzó a adoptar actitudes de mujer, hablar como mujer, hacer cosas que las mujeres hacían y a buscar siempre ser la más “bella” de todas.
Renato comentó que él era una persona llena de envidia, vanidosa, rebelde y aprovechadora. Nunca pudo explicarse de dónde venían tantos malos sentimientos, pero aprendió a vivir con ellos. Fue víctima de violaciones, maltrato físico y psicológico, “mi padre siempre me decía que yo no servía para nada”, señaló Renato.
Poco a poco su apariencia fue cambiando, cabello largo, ropa más ajustada, uñas acrílicas y hasta se inyectó aceite de bebé en el pecho para tener senos como los de una mujer. “Toda mi vida fue un engaño”, dijo, al tiempo que explicaba que lo que él creía era normal, realmente no era el plan de Dios para su vida. “Me creía ‘bella’ en ese entonces, pero no sabía que estaba podrido por dentro”, acotó.
El Señor toca a su puerta
En varios momentos de su vida, el Señor ya comenzaba a darle mensajes a Renato para que dejara el mundo donde se encontraba. En ese entonces decidió mudarse a casa de su mamá para alejarse un poco de esa vida de prostitución, alcohol y drogas. Su mamá asistía a una célula y ya conocía al Señor.
Para alejarse de su trabajo nocturno, Renato comenzó a trabajar en el área de peluquería, y constantemente pasaba a comprar algunas cosas a la farmacia. Allí, se encontraba con la farmaceuta y cristiana Diony Blao quien siempre le decía que el Señor lo estaba llamando, a lo que Renato respondía: “Todavía no es mi tiempo”.
Aunque él ya quería cambiar, Renato se mantuvo por un tiempo más consumiendo drogas y prostituyéndose hasta que un día, luego de drogarse comenzó a sentirse mal. Estaba desorientado, no podía ver bien, no tenía muchas fuerzas. Sólo recuerda haberse ido a dormir una noche y despertar un mes después en el hospital, rodeado de sus hermanas y un cuñado.
“Inmediatamente escuché al doctor entrar y decir: Tu eres un milagro de Dios, puesto que ya me daban por muerto”, relató González. Después de varios días más en el hospital, le dieron el alta médica y se fue a su casa. Su diagnóstico fue ‘toxoplasmosis cerebral’. Explicó que un gusano había comido parte de su cerebro.
A raíz de este episodio, Renato comenzó a abrir su corazón a Jesús y clamaba por su salud. Debido a su hospitalización y condición, tenía dificultades para ir al baño, pero una noche, en su dolor y sufrimiento, clamó al Señor para que su sistema digestivo y su cuerpo pudieran normalizarse, “prefiero estar en tu presencia que sufriendo aquí en la tierra”, oraba. El Señor respondió su clamor y fue en ese momento en que Renato entendió el poder de Dios y de la oración.
Encuentro real con su Creador
Renato comenzó a confiar más en el Señor y a asistir a una célula o grupo de estudio de la Biblia, en Punta de Piedras, estado Nueva Esparta. También comenzó a hacer una serie de ayunos y oración para rendirse ante el Señor y tener mayor comunión con Él.
Diony, quien ya no sólo era su farmaceuta sino su líder de célula, le indicó que habría un encuentro cristiano y lo instó a que asistiera. Renato accedió y se preparó para irse, pero hubo oposición.
Su mamá se molestó con él y le insistía que no asistiera. Por otra parte, al llegar al lugar, Renato se sintió incómodo. “Entiendo ahora que como Dios tenía un propósito, todo se quería levantar en mi contra para que no me quedara. Ese día supe lo que era el amor de Dios. El Señor me hizo entender que todo lo que el enemigo me había quitado, él me lo estaba devolviendo. Me quiso quitar mi vida y Dios me la regresó, me había hecho vivir un engaño y Dios me restauraba en ese momento”, recordó.
“Este es el lugar que te pertenece, me dijo el Señor, el lugar de ser hombre, porque yo soy un hombre de Dios”, comentó Renato sobre su encuentro con el Señor. Desde ese momento, Renato entregó toda su vida a Dios. “Vivir en el amor de Dios es maravilloso, su amor es sobrenatural”, declara Renato.
Nueva criatura
Dice la Palabra de Dios: “De modo que si alguno está en Cristo, ya es una nueva creación; atrás ha quedado lo viejo: ¡ahora ya todo es nuevo!” (2ª Corintios 5:17, RVC), y Renato es un vivo ejemplo de lo que Dios puede hacer en las vidas de las personas.
Hasta él mismo está impactado con sus cambios y muy agradecido con el Señor, “yo me sorprendo de lo que Dios ha hecho en mí. Yo era adicto a tantas cosas: A las uñas acrílicas, a secarme el cabello, a tener relaciones con hombres… a ser mujer, todo lo que no era mi verdadero yo. El Señor nos limpia de adentro hacia afuera”.
A pesar de su entrega, en ocasiones sufrió ataques como resultado de sus adicciones y al ver pasar a hombres cerca de él, siempre se contenía para no ceder a la tentación, “recordaba ese versículo que dice: “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2ª Corintios 10:5), y el Señor me ayudaba”, dijo.
En la actualidad, Renato tiene más de dos años firme en el Señor, es un hombre libre de sus adicciones y está en su proceso de completa restauración. Muy pronto será sometido a una intervención quirúrgica para remover el aceite inyectado en su pecho y retomar su figura como hombre que el Señor creó. Renato es un hombre de Dios y reconoce que cuando mira a otros hombres, no los ve con ojos de mujer, “como lo hacía antes, sino que los veo con ojos de varón”.
Asiste al Centro Evangelístico Bitinia, y ya comenzó a salir en las noches a predicar y llevar el mensaje de salvación a personas que como él, tengan una adicción, “debo guiar a las personas a los pies de Cristo”, establece con firmeza.
Renato sale a las calles a contar su testimonio, entrega tratados e inclusive ha preparado un pequeño y breve volante con su testimonio escrito para que las personas tengan una mejor idea de lo que Dios hizo.
Antes pensaba en ser mujer, en la vanidad y no quería tener una familia, sólo quería salir adelante y transformarme en una mujer. Ahora, con esta vida en Cristo, mis pensamientos son: “Tener una esposa y mis hijos, en el tiempo de Dios, y servirle al Señor por la eternidad”.
“Muchos ven el frasco (yo), pero no se detienen a ver el líquido que Dios ha puesto allí», las personas piensan que el Señor murió por hombres y mujeres perfectas, Él dio su vida por los que somos imperfectos pero que le pedimos su guía todos los días para hacer su voluntad”, concluyó.






I then did exactly what I said, I went at her with no love whatsoever, just pounding her, legs held out by the ankles one minute, over my shoulders the next. Hardly ever losing eye contact, I spoke obscenely to her, calling her a whore and a tramp, I said “what a dirty slut she was” to which she shook her head “of course you are, bringing home a pussy and thong full of another guys spunk” I said. “It was a good job, your MY dirty slut” she nodded eagerly at this, “that’s better” I said. I then reached under her and lift her bum with my hands, grinding my cock into her. I parted her bum cheeks and started working the tip of my finger into her arsehole, I asked her “did you let the prick fuck your arse?” she didn’t shake her head or nod at this, she mumbled something through the dripping panties. I carried on humping her whilst clenching her bum with my hands, rubbing her arsehole with my finger. I clamped down with my mouth around the lacy material which was hanging out of her mouth and pulled the panties out of her mouth, she gasped and started nibbling my nipple (she knows I love this). I asked her again “ did he fuck your arse?”. She look up from my nipples and looked me in the eye again and said “no he didn’t, he was fucking me from behind and said he wanted to but I said no, that didn’t stop him pushing his thumb into my arsehole at the same time he growled that he was going to cum” this nearly pushed me over the edge and I could feel my cock starting to swell. Stacey sensed the reaction in me too, adding “I liked it and by that point if he’d asked again, I’d have let him fuck me in the arse” I interrupted her “I’m gonna cum you dirty bitch, I’m . . .” this time the lacy panties were used to cut my sentence short and gag me, covered in cum, sweat, juices and saliva, Stacey pushed them into my mouth and carried on talking “I had a little orgasm quite quickly with him fucking me, must have been the novelty of fucking someone new and it being outside, but when he went from ploughing me with hands on my hips, to sticking one thumb in my bum hole and the other in my mouth to pull me backwards to him, the deeper angle he got into me, plus the feeling of helplessness, pushed me over the edge and a huge orgasm waved over me, my pussy convulsed, which pushed Gary over the edge and he emptied his balls into me, like a someone violently emptying a pot to ensure all the contents would come out.” I didn’t even make it through to the end of her dirty recollection, mid sentence I flushed her pussy out with my cum, whilst still looking her in the eye. But now, I was laid on top of her, cock still rigid inside her, hands still clamped around her bum. My head was over her shoulder buried into the pillow, with her used filthy underwear firmly clenched in my mouth. She then added “I came that hard, that Gary couldn’t remove his thumb from by arse, I had to consciously relax my bum and it still stung taking it out. BUT THAT fuck with you just then tops anything we’ve ever done. Rob, I am truly sorry, but thank you and I do love you. We lay there panting together, for some strange reason I felt as close to her as ever and knew I still loved her. Normal life resumed shortly afterwards, when we heard the kids shouting upstairs that they wanted dessert. Stacey ran to the bathroom, I could see spunk dripping down her legs. I threw my robe on and went downstair
As the lockdown restrictions were eased and certain sports and exercises were allowed again, I got out walking and kayaking, whereas Stacey got back on the golf course at every opportunity, where she is very accomplished (playing off a handicap of 5). She played 2 or 3 times a week with her friend Amy, who roped her into entering a mixed completion. Stacey eagerly told me about the comp coming up in 6 months and that she would be playing with Gary and Tony. Tony was new to me, an average player and someone making the numbers up. Gary I knew from way back, an excellent golfer and a bit of a ladies man. Despite knowing this, I didn’t say anything, I’m not the jealous type and have never had cause to be. Of the 2-3 rounds a week, Stacey and Amy played, Gary and Tony joined them, but again as they were playing as a 4, I didn’t worry unduly.