Esa iglesia llena de actividades, de reuniones con abundante comida, de gente alegre y divertida; pero no sólo tenían que empezar de nuevo, sino tenían que arrepentirse
“Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto” (Apocalipsis 3:1).
El Señor Jesucristo le dice a la iglesia de Sardis que está muerta y muchos imaginan a una iglesia, casi vacía, a punto de cerrar, casi en ruinas. Pero no es así, normalmente las iglesias así están llenas de Dios, claro que siempre hay excepciones. Esta iglesia de Sardis está muerta en otro sentido, está muerta espiritualmente, porque la carne reina y el mundo es parte de ella. Es una iglesia muy alegre, hay mucha amistad y camaradería entre sus miembros, muchas actividades de grupos, siempre hay algo que hacer.
El Señor le dice: “Yo conozco tus obras”, lo que nos indica que tiene obras, está haciendo actividades supuestamente espirituales para que la iglesia crezca. Han confundido la actividad social, y el pasarlo bien juntos, con servirle a Dios, para ellos la iglesia está creciendo, pero para Dios cada día está más sucia y contaminada.
Continúa diciendo el Señor Jesucristo: “Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios” (Apocalipsis 3:2). Hay cosas que agonizan, como la oración y el estudio de la Palabra, la intimidad con Dios; son las obras que Dios quiere que ellos hagan. Porque les dice claramente: “porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios”.
El evangelio no es una linda amistad entre los miembros de la iglesia —que es algo muy bueno, bonito e importante—, el evangelio es la amistad con Dios, a través de Jesucristo. El evangelio es salir del mundo para seguir a Cristo, es estar muerto para el mundo y no participar de él. ¿Con quién tenemos mejor relación y comunión, con los hermanos o con el Espíritu Santo? Hay hasta creyentes que son famosos en el mundo, todo en este tiempo está al revés, el mundo en vez de aborrecerlos los ama.
UNA PALABRA A LA IGLESIA MUERTA
“Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti” (Apocalipsis 3:3).
Nuestro Señor Jesucristo da una palabra de exhortación a la iglesia de Sardis, diciéndole lo que tiene que hacer para salir de su precaria situación espiritual. Es un punto importante, porque la mayoría pide cosas a Dios y espera que Dios las haga por ellos, y regularmente quedan con las manos vacías. Porque Dios hizo todo lo que tenía que hacer, Jesús dijo: “Consumado es”, si nos falta algo es porque nosotros lo perdimos o porque tenemos que alcanzarlo por fe.
Cualquier iglesia actual oraría diciendo: Renuévanos, danos de tu Espíritu, endereza nuestros pasos, poniendo todo en manos de Dios, y allí quedan estancados. Porque es en cierta forma, echarle la culpa a Dios de nuestra mala condición espiritual. La realidad es que si venimos delante de Dios por ayuda normalmente el Señor nos dirá qué hacer para salir de donde nos hemos metido.
En la mayoría de los casos, todo es tan fácil como lo que le dice a Sardis: “Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete”. Sardis sabía la solución, es tan fácil como recordar sus primeros pasos en el evangelio, y volver a andar en ellos. Había que desmontar todo lo que con su intelecto habían edificado, de todo lo que se sentían orgullosos, lo que a ellos les parecía un triunfo.
Esa iglesia llena de actividades, de reuniones con abundante comida, de gente alegre y divertida; pero no sólo tenían que empezar de nuevo, sino tenían que arrepentirse, de haber hecho tantas cosas, llevados por su intelecto y no por el Espíritu. En todas las iglesias hay algo de Sardis, y en unas más que en otras.
La Gracia de nuestro Señor Jesucristo, dirija a su pueblo. “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Marcos 7:16).
¡Dios te bendiga!!!


