Sin la presencia de Dios en nuestras vidas no podremos hacer nada. Eso lo entendió Moisés muy bien y así se lo manifiesta al Padre celestial
Éxodo 33:15, “Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”.
Sin la presencia de Dios en nuestras vidas no podremos hacer nada. Eso lo entendió Moisés muy bien y así se lo manifiesta al Padre celestial. Parafraseando ese pasaje, sería algo así como esto: “Oye Señor… Si Usted no va con nosotros. Yo no voy. Es mejor que nos deje aquí tranquilito”.
Eso ocurrió en el Antiguo Testamento; y en el Nuevo Testamento Jesús le dice a su pueblo: “Sin mí… nada podéis hacer”.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).
En el Salmo 68, David describe a Dios como Aquel que libera del cautiverio a los oprimidos (vs. 6) y reanima con sus abundantes bondades a su pueblo cansado (vv. 9-10). En 35 versículos, David hace referencia a Dios 40 veces, revelando que Él está permanentemente con ellos, y obrando para rescatarlos de las injusticias y el sufrimiento. Y una gran multitud de mujeres proclama esta verdad (v. 11).
Cuenta la Sra. Lisa M. Samra que: “En el 2020, se celebraron 100 años de que en los Estados Unidos a las mujeres se les otorgó el derecho a votar. Fotos antiguas mostraban marchas en las que se llevaban pancartas con las palabras del Salmo 68:11: “El Señor da la palabra, y una gran hueste de mujeres anuncia las buenas nueva” (RVA-2015).
Gloria a Dios por esto. Ya sea que las mujeres que marchaban por su derecho a votar hayan captado plenamente o no todo lo que declara el Salmo 68, sus pancartas anunciaban una verdad eterna. Dios, es el «padre de huérfanos y defensor de viudas» (vs. 5), va al frente de su pueblo para guiarlo a lugares de delicados pastos, de bendición, renovación y gozo.
Hoy nos gozamos y animamos por saber que la presencia de Dios siempre ha estado con los suyos, y de forma especial con los vulnerables y sufrientes. Como en el pasado, el Espíritu de Dios sigue estando poderosamente presente con nosotros hoy.
Que tengas un excelente día.




