Cuando se presenta un problema en tu vida, ¿qué sentimientos invaden tu mente y corazón? ¿sientes miedo o piensas en Dios?
1 de Samuel 17:16 (RVR 1960): “Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días”.
Todos los días nos enfrentamos a diferentes problemas que vienen a representar gigantes muchas vencer en nuestras vidas.
Muchos de ellos los vemos tan grandes y difíciles de vencer que lo que nos provoca es darle la espalda y salir corriendo.
Así estaba el pueblo de Dios frente al gigante Goliat.
“Y añadió el filisteo: Hoy yo he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo” (1 Samuel 17:10-11. RVR 1960).
¿Estás como Israel hoy? Con miedo y temor sin saber que hacer.
Necesitas la ayuda del que todo lo puede, del que vence todo obstáculo y es todo poderoso. De Dios quien se hizo visible en su Hijo Jesús.
Acordémonos de la historia de Goliat, un filisteo que tenía una estatura de 2,90 metros (bastante alto delante de David). Este salía a desafiar y a ofender al pueblo de Israel en la guerra contra los filisteos. Dicen las Escrituras que, el rey Saúl y todo el pueblo temblaban de miedo ante las amenazas de este gigante; pero alguien actuó diferente.
«Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?» (1 de Samuel 17:25. RVR 1960).
Cuando el dulce cantor de Israel hizo presencia en aquel lugar y escuchó las amenazas de Goliat reaccionó diferente, no se ocultó ni tuvo temor como los demás. Fue el primero que pensó en Dios y esa fue la clave principal para su victoria; no se asustó por su altura, solamente se enfocó en defender el nombre del Señor.
Dicen las Escrituras que Goliat fue por cuarenta días a desafiar y ofender al pueblo de Israel por la mañana y por la tarde, es decir que amenazó al pueblo ochenta veces y ninguno de los que estaban allí hizo algo para detenerlo; hasta que llegó David y actúo diferente.
Cuando se presenta un problema en tu vida, ¿qué sentimientos invaden tu mente y corazón? ¿sientes miedo o piensas en Dios? La mayoría tiembla o busca opciones de escape, pero un hijo de Dios confía primero en Él. Te animo a que le entregues tus cargas y lo pongas a Él en el primer lugar para que la victoria sea segura.
Que tengas un excelente y Bendecido.




