Dícese de aquella persona que lleva y trae chismes o inventa cosas que no son reales. Le gusta siempre estar metido en chisme
Proverbios 18:8, “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas”.
En el argot popular ¿has escuchado decir?: “Fulano de tal tiene una lengua viperina”.
Lengua viperina: Dícese de aquella persona que lleva y trae chismes o inventa cosas que no son reales. Le gusta siempre estar metido en chisme.
En otras palabras, estas son personas que no controlan su lengua. Y de verdad que son una bomba de tiempo andante.
Las Escrituras señalan que el rey Salomón conocía bien el poder de la mala información. Y escribió: «Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas» (Proverbios 18:8). A veces, nuestra naturaleza humana caída nos lleva a creer cosas sobre otros que no son ciertas. Como la de la siguiente anécdota que le ocurrió a un perrito llamado Pep:
“El periódico afirmaba que Pep había matado el gato de la esposa del gobernador… pero no era cierto. Lo único de lo que quizá había sido culpable era de masticar el sofá de la mansión del gobernante.
Pep era un pequeño e inquieto labrador que le pertenecía a Gifford Pinchot, gobernador de Pensilvania en la década de 1920. El perro fue enviado a la Penitenciaría Estatal del Este, donde le tomaron una foto policial con el número de identificación de un prisionero. Cuando un reportero se enteró, inventó la historia del gato. Al aparecer en el periódico, muchos creyeron que Pep era, en verdad, un asesino de gatos”.
¿Usa tu lengua para bendecir y glorificar a Dios o para encender todo un bosque?
¿Tienes lengua viperina o lengua para bendecir al prójimo?
No obstante, aun cuando otros creen mentiras sobre nosotros, Dios puede seguir utilizándonos para bien. En realidad, el gobernador envió a Pep a la cárcel para que fuera amigo de los presos en ese lugar… y sirvió durante muchos años como un pionero perro terapista.
Cuando otros murmuran de nosotros, recordemos que la opinión de Dios —y su amor— es lo que más importa.
Que tengas un excelente y bendecido día.




