Si tienes problemas con la ira, has llegado a perder el control, a gritar, insultar y hasta desear golpear, necesitas ver un especialista porque no te va a llevar a nada bueno. Jesús es ese especialista
Efesios 4:26-27 (NTV) “Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, porque el enojo da lugar al diablo”.
¿Qué fácil es Enojarse? Muchos de nosotros no aguantamos dos pedidas para encendernos como un fosforito. Y enojarnos de tal manera, que luego nos da vergüenza esa actuación. Además, alegamos o justificamos esa actitud con la expresión: “Es que ese es mi carácter y así soy yo”.
Hay tantas cosas que hacemos y luego justificamos alegando que nos hicieron enojar.
Es verdad que hay personas especializadas en hacernos enojar. También hay quienes parecieran disfrutar cuando hacen enojar a una persona. Pero, ¿te vas a dejar dominar por el mal?
Todos nos enojamos de vez en cuando porque el mal carácter se puede manifestar ante provocaciones verbales o físicas. Pero debemos tener control, porque pueden afectar nuestras relaciones sociales y nuestra salud. Y sobre todo nuestra relación con DIOS.
Amados tienen que tomar la decisión ahora mismo, de no permitir que nada les enoje lo suficiente como para hacer daño a alguien ni hacértelo a ti mismo, porque afecta tu salud ya que cuando te enojas aumenta tu frecuencia cardíaca, aumentan tus niveles hormonales de adrenalina y te sentirás como intoxicado. Muchos han caído tendidos en el suelo muriéndose con un infarto después de haber agarrado una gran rabia o enojo.
Las razones para enojarte pueden ser miles: recuerdos traumáticos, celos infundados, malos pensamientos o dejarte provocar.
Si tienes problemas con la ira, has llegado a perder el control, a gritar, insultar y hasta desear golpear, necesitas ver un especialista porque no te va a llevar a nada bueno.
Jesús es ese especialista que tú necesitas para controlar tu ira.
“Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y toda clase de mala conducta. Por el contrario, sean amables unos con otros, sean de buen corazón, y perdónense unos a otros, tal como Dios los ha perdonado a ustedes por medio de Cristo” (Efesios 4:31-32. NTV).
La forma en la que manejes tu ira o tu enojo, puede cambiar radicalmente tu vida. La idea es que busques soluciones efectivas y maneras de sobrellevar las cosas que te tienten a enojarte. Busca mucho de Dios, pídele Su ayuda y procura controlar siempre los impulsos agresivos.
Oremos así:
“Amado Dios, vengo ante ti a pedirte de corazón que por favor me indiques si hay cambios que debo hacer. Si alguna vez me he enojado demasiado, te pido perdón y te ruego que me ayudes a que no vuelva a ocurrir”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.




