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Una noche de paz, Julio Almedo

Una noche de paz es aquella vivida cuando reconocemos y confesamos de corazón que Jesús nació, murió y resucitó por amor para darnos el perdón de pecados

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Feliz noche buena, reciban una noche de paz, feliz navidad; frases utilizadas a menudo por muchas personas en el mundo entero durante el mes de diciembre para recordar el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, pero con fines ajenos a lo que el Padre celestial establece en Su Palabra.
Algunos visitan amistades o familiares lejanos de manera oportuna por encontrarse de vacaciones, otros para reencontrarse y olvidar las ofensas perdonándose entre ellos, dando así sentido a su única noche de paz. Porque en realidad al siguiente día, inicia nuevamente otro período de rencillas y falta de perdón causados por las experiencias vividas en dicha celebración por estar bajo efectos del alcohol, por accidente sufridos al manipular sin experiencia fuegos artificiales o cualquier acto desagradable.
Una noche sin lugar a dudas de sufrimiento para algunos por lo vivido. Así mismo, otros ven la oportunidad para cometer actos de fechoría como robos, atracos, hasta infidelidades extra conyugales. Sin dejar de lado el afán comercial por gastar todos los ahorros e incluso acumular deudas por adquirir regalos, alimentos, bebidas y las decoraciones por las fechas de la llamada navidad. Todo por vivir una noche desenfrenada al pecado, lejos de la voluntad de Dios.
Una noche de paz fue la que pudo haber sentido la viuda de Naím, que sin haber clamado ni pedido nada, Jesús se compadeció de ella y resucitó a su único hijo muerto camino a su entierro (Lucas 7:11-17). Así mismo, la hija del magistrado Jairo (Mateo 9:18-26). Y la tercera, la vivida por María y Marta al ver a Lázaro resucitado después de haber muerto hacía cuatro días (Juan 11:1-16). Pero estas tres personas resucitadas por Jesús también comenzaron a vivir no una, sino muchas noches de paz.
Dios en Su Palabra no nos pide recordar su nacimiento, de ser así estaría escrito. Lo cierto es que María tuvo que dar a luz en un pesebre (recipiente donde comen los animales). Hechos narrados en Mateo 1:18-25 y Lucas 2:1-7. Manteniéndose allí con incomodidades inimaginables. ¡Nada parecido a tener una noche de paz! Ahora bien, cómo se habría sentido el Señor la noche del domingo de resurrección al ver su cuerpo glorificado. Uno de los momentos narrados por los 4 evangelios del Nuevo Testamento.
Una noche de paz es aquella vivida cuando reconocemos y confesamos de corazón que Jesús nació, murió y resucitó por amor para darnos el perdón de pecados, creyendo que solo en su nombre hay salvación y vida eterna. Solo por su gracia.
A partir de allí, aún en medio de toda angustia y aflicción, podamos caminar con esperanza, fe y obediencia guiados por el Espíritu Santo, confiando cada noche en el Señor, como nos enseña la Biblia en el Salmo 4:8, “En completa paz me acuesto y me duermo, porque tú, SEÑOR, me haces vivir tranquilo”. Y poder así reconciliarnos y reencontrarnos con nuestro Padre celestial, agradeciendo por toda su bondad y así experimentar muchas noches de paz.

Julio Almedo
Informático

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