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Visión profética. Un llamado al pueblo de Dios, ¡Iglesia despierta! Aris Segovia

Escuché: “Séptima plaga, dos gobiernos, dos grandes potencias, dos reyes caerán, un rey morirá y habrá hambre, muerte y violencia, guerra en las naciones, niños serán raptados y llevados como ovejas al matadero como en los tiempos de Herodes”

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Dormía yo y escuché una trompeta que anunciaba el amanecer y abrí mis ojos y pude ver cómo miles de soldados que estaban acostados en el suelo se levantaban de él como un robot. Y se acercó a mí uno con cuerpo de hombre y su rostro no se podía ver de la luz que salía de sus ojos, me tomó de la mano y me levantó, me llevó a las alturas y me mostró el mundo metido dentro de un reloj que marcaba el número 12 y las agujas estaban alineadas en él.
Pudiera decir 12 en punto, vi como sobre el reloj marcaba el número 24 a la derecha del reloj y escuché una voz fuerte que como eco se expandía a las naciones, y era de noche, de pronto escuché un ruido como de moscas en multitud y uno de los dedos de aquel con cuerpo de hombre señaló hacia la tierra y vi yo hombres correr desesperados quitando de su cabeza estas moscas que ahora como piojos perturbaban a los hombres.
Y volví a ver aquellos soldados como robot y entraban a las iglesias y cada uno caminaba hacia el centro del salón donde había hombres que discutían entre sí y las mujeres lloraban y eran sacadas por estos hombres, quienes cerraban las puertas tras ellas.
En las calles la gente caminaba como zombis, sin dirección.
También yo, comencé a correr y me paraba frente a cada iglesia y tocaba, pero nadie me abría; y tocaba con fuerza hasta romper mis dedos y nadie escuchaba, pude ver que la mano que tocaba la puerta no era mi mano. Encontré una iglesia abierta y entré y había muchas mujeres reunidas llorando como mujer que pierde un hijo y las vi vestidas de blanco, una de ellas dirigía la oración y aquel que andaba a mi lado me hizo sentar en frente de ellas y habló a mi corazón, y pude ver que grandes gotas salían de sus brillantes ojos.
En eso escuché su voz audible que me dijo: “mi Iglesia, mi Iglesia se ha corrompido”. Tomó mi mano y llamó mi nombre Mirian y volvió a llamarme Mirian, y por tercera vez me dijo: “Mirian ve y dile a mi pueblo que he visto sus obras y no las he hallado perfectas, sus oraciones son vacías, sin unción ni dirección. Dile a mi pueblo que vendré sobre él y derribaré sus altares y haré caer el sello de Babilonia y me llamarán y no responderé”.
Me volvió a decir: “luto viene sobre la tierra”. En eso puso el dedo índice de su mano derecha sobre el número 24 y escuché: “anuncia este nuevo tiempo, vendré y los traeré, los reuniré y les haré saber que yo soy Dios que cambio los tiempos”.
En eso me volvió a llevar a las alturas y vi un galpón y dentro del galpón muchos vestidos de blanco como astronautas y buscaban en la ciencia, y me dijo en voz audible: “mis hijos torcieron la ciencia y no podrán enderezar lo que torcieron”.
Luego me llevó a una frontera y vi gente de a caballo y luego a otra frontera donde vi gente a pie. Luego a otra frontera y vi gente subiendo montañas de rodillas. Luego a otra frontera donde vi gente caminar en fila agarrados de una cuerda, vi cuatro puertas y en cada puerta (las cuales estaban cerradas) vi las cuatro letras de visiones que he tenido anteriormente y eran las entradas de cada punto cardinal (frontera): N, S, O y E. De pronto se abría cada puerta y pude ver que aunque todos caminaban hacia una puerta diferente al final llegaban al mismo lugar, era mucha gente que se reunía en el mismo lugar y muchos entraban y caían muertos con sus manos puestas sobre su corazón.
Vi entonces en el centro de ese lugar un galpón muy grande y entramos allí donde había muchos niños y niñas vestidos como médicos y el símbolo del ADN en sus pechos, así como y los colores de este símbolo eran rojo y azul, y estos niños salían de aquel lugar y trataban de poner sus manos sobre la gente, sobre los enfermos, pero pocos aceptaban y se burlaban de ellos, pero el que recibía a estos niños se levantaba y era vestido de blanco y caminaban en sentido contrario, como retornando.
Entonces me dijo aquel que me tenía tomada de la mano: “y muchos volverán, pero sus mentes habrán cambiado y no serán recibidos”. Y aquellos que regresaban tocaban las puertas de las iglesias y los hombres que abrían los veían de arriba abajo, pero observé que no veían con sus ojos lo que yo veía, ellos veían hombres desnudos, con ropa rota, descalzos, quienes les cerraban la puerta para que no entrasen.
Me dijo nuevamente Aquel: “los haré entrar en confusión”. Y me mostró dentro de una iglesia grande, muchos hombres reunidos haciendo planes y aquel que me llevaba de la mano me dijo: “yo destruyo sus planes”.
Luego me vi sentada en una silla de madera y un mazo de juicio en mi mano derecha, de pronto mi mano golpeó fuerte la mesa y sonó de nuevo la trompeta, y el pueblo que estaba frente a mi corría alrededor aturdido y escuchaba voces, y hablaba cada uno una lengua distinta, que como no se entendían comenzaron a golpearse y Aquel que aún estaba conmigo me dijo: “este es mi pueblo que tiene nombre de que vive, pero está muerto”.
Por segunda vez me hizo golpear la mesa con el mazo y un grupo muy pequeño se puso atento para escuchar, sacudió sus pies y sus vestidos, y la voz me dijo: “este es mi remanente”.
Y por tercera vez me hizo golpear la mesa con el mazo, esta vez tres veces continuas y otro pequeño grupo se unió, entonces vi hombres que se peleaban por estos para sacarlos y la voz me dijo: “estos que se unen, son parte de mi pequeño remanente que se arrepiente y los que tiran de ellos queriendo sacarlos son los pastores que se pelean por mis ovejas, muchas se irán tras ellos, pero las mías permanecerán y no se dejarán confundir y oirán mi voz y me seguirán. Dile a mi pueblo que vengo pronto, que no hay fecha cierta, que laven sus vestiduras, que les he puesto nombre, que sean un solo pueblo, una sola Iglesia, un solo cuerpo, el cual fue entregado por amor a ellos.
Entonces abrí mis ojos y estaban dos clamando en mi casa que es la Iglesia del Señor y el oído de Aquel que me hablaba estaba inclinado a ellos y los señaló y me dijo: “los capacitaré y mi gloria vendrá sobre ellos y ellos me adorarán y yo seré su Dios y ellos estarán contigo y tú con ellos, y cantarán cánticos de gracias y yo les escucharé. No teman pequeña manada de lo que verán sus ojos,  2024 marcará un precedente en la historia y muchas iglesias desaparecerán porque yo Jehová,  no estaré en ellas ni en sus altares de bronce.
Luego me puse sobre mis pies y al ver el reloj eran las 4:00 am. El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a la Iglesia.
Escuché: Séptima plaga, dos gobiernos, dos grandes potencias, dos reyes caerán, un rey morirá y habrá hambre, muerte y violencia, guerra en las naciones, niños serán raptados y llevados como ovejas al matadero como en los tiempos de Herodes”.
Vi un cuerpo divido en partes y sus partes caminaban separadas, sin dirección, sin cabeza. Ya yo no dormía, estaba despierta.
Digo lo que vieron mis ojos y escucharon mis oídos. ¡Despierta Iglesia!

Aris Segovia
Profetiza

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