Hace 32 años este medio impreso/digital nació para hacer historia, porque en sus páginas están contenidas las historias de miles de personas que giran en torno a la gloriosa obra de Dios
Cada persona que transita por este mundo va tejiendo su propia historia hasta que le toca partir. La historia personal se entreteje con la de los demás que interactúan con ella para formar una historia familiar y colectiva (ciudad, país y el mundo entero); y cuando le damos entrada a Dios a nuestra vida y comenzamos a caminar de la mano de Él, entonces nuestra historia, que ahora es Su historia, se convierte en un propósito trazado desde la eternidad y que continuará por los siglos de los siglos.
Hace 32 años este medio impreso/digital nació para hacer historia, porque en sus páginas están contenidas las historias de miles de personas que giran en torno a la gloriosa obra de Dios, no sólo en Nueva Esparta de donde somos, sino de Venezuela y el mundo. Por algo el Espíritu Santo nos iluminó en nuestro inicio para que tomáramos el pasaje bíblico del Salmo 145:6, que dice:
«Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres, y yo publicaré tu grandeza».
La historia que venimos contando desde el 15 de julio de 1992, es la historia de los «hechos estupendos de los que hablan los hombres» que han sido testigos de la manifestación de «los poderosos hechos» de Dios entre nosotros. Así también, hemos sido el púlpito de muchos otros hombres y mujeres que han volcado la sabiduría de Dios a través de sus artículos, análisis, enseñanzas, entrevistas y testimonios.
Podemos sentirnos satisfechos por el deber cumplido y decir: «Hasta aquí nos ayudó el Señor», pero no, la grave crisis por la que pasa nuestra golpeada y ultrajada nación no nos ha permitido avanzar más en lo que hace más de 30 años nos dijera el Señor, de que alcanzaríamos a Venezuela y muchas naciones más con nuestra versión impresa, esa es una tarea pendiente; pero sabemos que lo alcanzaremos, pues «fiel es el que prometió» que lo haríamos y Él jamás miente.
Sin embargo, hemos cumplido la tarea que se nos encomendó en la medida de nuestras posibilidades, entre grandes retos, compromisos económicos, traiciones y sinsabores nos hemos podido abrir paso por la fe en Aquel que un día nos llamó y sin tener nada más que sus promesas arrancamos el difícil año de la intentona golpista, la cual sacó a la luz toda la podredumbre que era un secreto a voces; y hoy, 32 años después, la crisis ha empeorado, pero en medio de la debilidad su poder nos ha hecho fuertes.
Y aquí estamos, seguimos contando la historia del poder y las maravillas del Señor desde esta tierra de gracia que muy pronto dará a luz una nueva nación donde florecerá la justicia divina de manos de hombres y mujeres que Dios ha preparado para que desde Venezuela impacten al mundo a través de un Estado semiteocrático y judeocristiano semejante a los inicios de esa poderosa nación fundada sobre los principios bíblicos por líderes venidos de la Europa reformada, como lo es EE.UU.
La diferencia de esta Nueva Venezuela es que Dios la refundará con hombres y mujeres nacidos en esta misma tierra a quienes ha llenado de Su Espíritu reformador y transformador para hacerlos vivir el tiempo de mayor gloria en toda la historia de Venezuela. Así como Dios usó a Simón Bolívar y el ejército patriota, usará a sus actuales hijos; aquellos trajeron la libertad a través de las armas, estos de ahora lo harán por el poder del Espíritu Santo con «las armas que no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas mentales y espirituales».
Y ahí estará siempre Verdad y Vida, contando y haciendo historia junto con estos aguerridos hijos de Dios que se atreven a creerle a Él y a actuar en el nombre de Cristo Jesús, por el poder y la sabiduría del Espíritu Santo. ¡Ya falta muy poco para ello! ¡Seguiremos informando…!
Georges Doumat B.




