El aborrecimiento no aparece de la noche a la mañana, sino cuando los matrimonios se descuidan en la oración y en la comunión con los hermanos y al dejar de congregarse
Sentir repugnancia por la esposa es algo que se observa como cosa común dentro de las congregaciones o que la esposa sienta dicha aversión por su esposo no escapa de la realidad. Infinidades de parejas que antes eran ejemplo de unidad y amor diáfano ahora son un espectáculo en las redes sociales; da vergüenza ajena que, tanto hombres y mujeres que sirvieron en el Altar, andan desnudos o previendo pecado, según, por una gran decepción. En Efesios podemos leer: “Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”. Un Ministro del Nuevo Pacto debe luchar por su matrimonio, jamás debería despreciar a su mujer, quien tiene una gran responsabilidad, ser la ayuda idónea.
¿Por qué están ocurriendo tantos divorcios? Los creyentes entran y salen de los juzgados como si fueran a comprar pan caliente; para nadie es un secreto la debilidad que presentan los ministerios de familias dentro de las iglesias. Abogados me han comentado: “Pastor, existe un alto porcentaje de divorcios de creyentes, ¿qué está pasando? Además, observamos que, ambos salen diciendo malas palabras, y hasta deseándose la muerte, muy molestos”. Duele escuchar estos reportes de profesionales no creyentes. ¿La Iglesia está fallando en el discipulado? O, tiene que ver con que, ¿las parejas que se casaron pletóricos de alegría y bajo la bendición pastoral nunca entregaron sus vidas a CRISTO?
Este dato es para meditar y accionar, cuando la participación es activa en la iglesia, “las parejas que asisten a la iglesia semanalmente tienen un 47 % menos de probabilidades de divorciarse. Los cristianos que participan activamente en su fe tienen entre un 27 % y un 50 % menos de probabilidades de divorciarse en comparación con los que no asisten”. (Vía Internet).
El aborrecimiento no aparece de la noche a la mañana, sino cuando los matrimonios se descuidan en la oración y en la comunión con los hermanos y al dejar de congregarse.
“Un estudio encontró que los matrimonios donde las parejas oran juntos diariamente tienen menos de 1 % de probabilidad de separarse”. (Vía Internet).
Nuestro SEÑOR JESUCRISTO nunca ha descuidado a Su Iglesia; siervo, usted jamás abandone a su esposa, cuídela y lleve sustento a su casa, evite que el diablo le harte el amor, mate la comunión y luego destruya a su familia. Aborrecer a la esposa(o) es un acto diabólico, por ello, busque ayuda, no se aísle.




