martes, junio 9, 2026
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Adoptado de por vida

Un día nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesús nos rescató y nos dio su paternidad. Nos dio la adopción eterna de ser sus hijos y de tener a Jesús como nuestro Hermano Mayor

Salmo 25:16, “Mírame, y ten misericordia de mí, Porque estoy solo y afligido”.
En la antigua Roma los cristianos sabían claramente el significado de adopción y paternidad. Ya que los padres de ese entonces tenían el derecho y la potestad de rechazar o no al bebé nacido. Dar su paternidad o no. Y el sistema para darle la paternidad o no al niño era la siguiente: “Ponían al bebé en el suelo en una manta. La madre se ponía del lado de la cabeza del bebé y el padre se ponía del lado de los piececitos del bebé. Si el Padre iba y tomaba al niño y lo levantaba hasta arriba de su cabeza y luego se lo entregaba a su madre; ese bebé era reconocido como hijo suyo.
Pero si no hacía esto, ese bebé no era reconocido como su hijo. Era metido en una canastilla y botado al muladar (o basurero). Aquí en Margarita diríamos: “Lo botaron pa’l piache”, ja ja, ja.

¿Qué hacían los cristianos de aquél entonces?
Ellos continuamente iban a los basureros para buscar bebés abandonados para así criarlos y luego los adoptaban como sus hijos. Le daban la paternidad de ellos.
Hoy también hay bebés espirituales que están botados en el mundo de la perdición y necesitan la adopción de un padre. Cómo cristiano, ¿cuántas veces ha recorrido los muladares para rescatar y dar paternidad a esos bebés espirituales abandonados?
Un día nuestro Padre celestial por medio de su Hijo Jesús nos rescató y nos dio su paternidad. Nos dio la adopción eterna de ser sus hijos y de tener a Jesús como nuestro Hermano Mayor. Dice la Biblia que ahora somos coherederos juntamente con Jesús de la herencia celestial.
“Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gálatas 4:7).
Cuenta el Sr. John Blase en una reflexión que hace: “En su libro Adopted for Life [Adoptado de por vida], el Dr. Russell Moore describe el viaje de su familia a un orfanato para adoptar a un niño. Cuando entraron en la guardería, el silencio era sorprendente. Los bebés nunca lloraban, y no porque nunca necesitaran nada, sino porque habían aprendido que a nadie le importaba lo suficiente como para responder”.
Se me rompió el corazón al leer eso. Recuerdo innumerables noches cuando nuestros hijos eran pequeños. Mi esposa y yo dormíamos profundamente hasta que nos despertaban sus llantos: «papá, ¡estoy enfermo», o «mamá, ¡tengo miedo!». Uno de nosotros corría a su cuarto para tratar de consolarlos. Nuestro amor por ellos les daba una razón para clamar por ayuda”.
Yo tengo el privilegio de parte de DIOS de haber adoptado y dado paternidad a dos hijas que no fueron del matrimonio, sino de una cuñada que partió de acá de la tierra y dejó esas dos bebés huérfanas. Una de un añito de nacida y la otra de 9 días de nacida. Le dimos el mismo amor y trato que a nuestras dos hijas del matrimonio. Hoy son dos mujeres adultas que reconocen la paternidad que le dimos, y más no nos pueden amarnos. La última de las dos ya tiene un bebé de meses con su esposo.
Derek Sebastián se llama este bebé y más cuidado y amor no puede recibir este. Ya que ellos también entendieron y asumieron la paternidad, así como la importancia de esta.
Hay muchos que incluso van a las congregaciones y aún no tienen una paternidad estable. Son huérfanos espirituales. No tienen un padre o una madre espiritual que los cobije y atienda.
Y sabes una cosa, amado que lees, si tú eres uno de esos huérfanos espirituales y no busca una paternidad espiritual; te tomará entonces un espíritu de orfandad y te llevará a delinquir tanto en lo espiritual como en lo secular. Junto con otros huérfanos espirituales que andan por allí.
Es necesario que tengas la adopción eterna en Cristo Jesús.
Los bebés que confían en el amor de un cuidador sí lloran. Como creyentes en Cristo, hijos de Dios, podemos clamar a Él. Por su amor, nos oye y nos cuida. Gloria a Dios.
Oremos así:
“Padre celestial, gracias por cuidarme, oír mi clamor y actuar”.
Que tengas un excelente y bendecido día.

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Julio Reyes
Julio Reyes
Pastor de la iglesia Lluvia de Bendiciones, locutor, maestro. Nacido en Tucupita, estado Delta Amacuro, actualmente vive en la isla de Margarita, Venezuela.
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