¿Existirá alguna persona que pueda EMITIR y brillar con su propia luz? ¡No sé ustedes, pero definitivamente yo creo que NO!
Desde pequeño siempre he escuchado que cada ser humano “debe brillar con su propia luz”, pero al ir creciendo y darme cuenta del aumento de mis ignorancias, la curiosidad me impulsó a tratar de desmenuzar ese dilema de “brillar con luz propia” cuando no somos fuentes emisoras de luz como el Sol si lo es; entonces:
¿Cómo podemos brillar con luz propia?
Creo que la Luna y la Tierra, la noche y el día me han ayudado a encontrar parte de la respuesta, porque ambas están involucradas con la trasmisión y en el reflejo de la luz cuya fuente proviene del único emisor, el sr. SOL.
¿Existirá alguna persona que pueda EMITIR y brillar con su propia luz?
¡No sé ustedes, pero definitivamente yo creo que NO!
La luz tiene muchas definiciones técnicas un tanto complejas, pero en este caso me interesa la definición práctica: La luz es CLARIDAD; tan sencillo como eso es de importancia en todos los ámbitos de la vida. Todos nosotros necesitamos tener CLARIDAD, LUZ, QUE DEBE SER EMITIDA POR UNA FUENTE EMISORA QUE NOS ILUMINE. Si no contamos con esa fuente, entonces permaneceremos en la oscuridad, que es la ausencia de la luz, las tinieblas.
¿Quién querrá vivir en la oscuridad por gusto o ignorancia?
Los cuerpos celestes, la luna, el sol y la tierra, nos enseñan algo interesante de cómo ellos interactúan en la Emisión, la Transmisión y en el Reflejo de la luz. Usted y yo somos como la tierra y la luna, no se crea mucho ese piropo cariñoso de nuestros seres queridos de: “Tu eres un sol”.
Fuimos creados con otros propósitos distintos al del astro rey, sólo nos corresponde Transmitir y Reflejar la luz de la fuente que nos alimenta, no es nuestra propia luz.
El llamado “lado oscuro de la Luna” no significa que siempre esté en tinieblas, sino que es el lado que no está iluminado directamente por el Sol en ese momento. Al ser humano en relación con la luna y su lado oscuro nos pasa igual, recuerdan ese dicho popular que reza: “…(su nombre) amaneció con la luna atravesada”, ese día no tiene la iluminación directa de su fuente, ¡la oscuridad prevalecerá!
La Tierra es mucho más grande que la Luna y está cubierta en gran parte por océanos y nubes, que son excelentes reflectores de luz. Cuando el Sol ilumina la Tierra, nuestro planeta refleja una cantidad significativa de esa luz de vuelta hacia el espacio. Todos nosotros fuimos hechos con los mismos componentes de la Tierra que necesita ser iluminada por el sol y, por ende, debemos estar en capacidad de reflejar una cantidad significativa de luz. Pero no debemos olvidar, según la ciencia de la física lo ha confirmado, para poder transmitir la luz debemos estar en la misma frecuencia y en sintonía con la fuente emisora, todo esto nos trae al Principio, al GÉNESIS, capítulo 1 verso 16, cuando DIOS con el poder de su Palabra “hizo las dos grandes lumbreras; la lumbera mayor para que señorease en el día, y la lumbera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas”. Allí nos menciona alumbrar nada más, luego nos especifica sobre la Luz en Juan 8:12: donde el mismo CRISTO afirma:
“YO SOY LA LUZ DEL MUNDO; EL QUE ME SIGUE NO ANDARÁ EN TINIEBLAS, SINO QUE TENDRÁ LA LUZ”.
Es muy importante destacar el artículo determinado “LA” que precede a la LUZ el cual enfáticamente excluye cualesquiera otras luces que sólo producen incandescencia, no nos iluminan EL CAMINO, nos distraen, nos ciegan la visión. Hasta la luz, fuerza y el calor del magnificente sol se sujeta al ¡PODER DE LA VERDADERA LUZ, EL ÚNICO QUE DA VIDA, CRISTO JESUS!
Se ha preguntado:
¿Cuál, quién, es la fuente de la luz que usted refleja?
Ricas bendiciones, mucha Sabiduría.
Con estima,
Douglas Colina
Médico, catedrático y escritor



