La vida es tu oportunidad de amar y ser amado, independientemente de cuáles sean las circunstancias que te rodean
Para abordar la respuesta a la pregunta más importante que te harás en tu existencia, es necesario dejar muy en claro que tu enfoque ideológico religioso, político o social nada tiene que ver.
De hecho, ninguna de las creencias que a lo largo de tu existencia se han convertido en programas en tu mente tienen nada que ver con la respuesta a esta pregunta, tampoco tu concepción o percepción de lo que llamas realidad.
Ya sea que creas que la realidad es una simulación, una proyección digital, un sueño lúcido o una prisión para la mente, en un campo que la mayoría llama Matrix.
Nada que el sistema haya programado en tu mente para darte una falsa identidad, con el propósito igualmente falso para tu vida, tiene nada que ver con la respuesta que estás buscando.
Obviamente, la respuesta no está fuera de ti, siempre ha estado dentro de ti, lo que pasa es que está sepultada bajo muchas capas de programación mental. No es algo que aprendes, es algo que ya sabes, pero lo has olvidado. Cuando vives desde tu esencia lo recordarás, porque eres uno con la respuesta.
No viniste a competir con nada ni con nadie. Tampoco necesitas salvar a nadie, ni que nadie te salve a ti. No eres más ni menos que nadie. Ciertamente eres uno con Dios y todo lo que es, aunque tu programación mental te haga vibrar en frecuencias que te alejan de la experimentación de la vida desde tu esencia.
Eres una expresión plural, diversa e infinita de Dios, experimentando todo eternamente.
Ciertamente, eres más de lo que piensas, puedes más de lo que crees, hay más de lo que imaginas y Dios es mucho más de lo que te han dicho.
La vida es un fluir constante, infinito y eterno, no existe un evento llamado la muerte que lo pueda interrumpir. Sólo pasamos de un plano de existencia a otro. Recuerda, la energía que eres tú, no puede ser creada ni destruida, sólo se transforma.
Lo único que le da sentido a la vida es tu capacidad para experimentarla plenamente o no. El propósito de la vida es vivirla. Y la única forma de experimentarla plenamente es viviéndola desde tu esencia o naturaleza original: El Amor.
Dicho de otra forma, la vida es tu oportunidad de amar y ser amado, independientemente de cuáles sean las circunstancias que te rodean. Todo lo demás es programación mental, un enorme desperdicio de tu existencia.
Cuando piensas, hablas y actúas desde el Amor, todo se transforma. Todo fluye, nada se estanca, todo encuentra su camino. Todo obra para bien. Sólo viviendo desde tu esencia encontrarás el verdadero sentido de la vida.
No permitas que los conceptos, ideologías o creencias programados en tu mente arruinen el sentido de la vida para ti. La experimentación plena de la vida, es el mayor regalo de Dios para ti. No existes en este plano para ganar o perder, ni para competir. Viniste a vivir.




