Cuando Dios disciplina

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Aceptar la disciplina de Dios es lo mejor que podemos hacer para nuestro propio bien / Freepik

Muchas veces Dios tiene que disciplinarnos para corregirnos en nuestro camino. Su corrección es la evidencia de Su amor

“No tomes a la ligera la disciplina del Señor y no te des por vencido cuando te corrige. Pues el Señor disciplina a los que ama” (Hebreos 12:5-6).
Algunas personas piensan que cuando algo desagradable les sucede que esto es un castigo de Dios. Inclusive algunos piensan que las dificultades son ataques de Satanás contra nosotros, en lugar de admitir que simplemente están cosechando lo que han sembrado.
Sin embargo, muchas veces Dios atiene que disciplinarnos para corregirnos en nuestro camino. Su corrección es la evidencia de Su amor. La disciplina duele, pero podemos sentirnos animados por estas tres razones.

Su disciplina confirma que eres Su hijo/a: Cuando Dios nos disciplina, podemos sentirnos animados de que Él lo hace porque nos ama y somos parte de Su familia. En Hebreos 12:6 dice: “Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera su hijo”.
No me compete disciplinar los hijos de otras personas. Dios actúa de manera similar con los que no son Sus hijos. Pero para Sus hijos, la disciplina de Dios es una señal positiva porque confirma que Él es nuestro Padre.

Su disciplina no daña: Cuando Dios nos disciplina podemos sentirnos animados de que está haciendo lo que nos beneficia. Nunca tenemos que preguntarnos si Dios está actuando con demasiada severidad, eligiendo la disciplina equivocada o queriendo dañarnos.
Cuando a David se le presentó la opción de recibir castigo de sus enemigos o de Dios él dijo en 2 Samuel 24:14, “Mejor que caigamos nosotros en las manos del Señor, porque Su misericordia es grande, y que no caiga yo en manos humanas”.
Cuando estamos siendo disciplinados, podemos sentirnos animados porque estamos en las manos de Dios. Él sabe lo que es mejor para nosotros.

Su disciplina produce buen fruto: Podemos sentirnos animados por la disciplina de Dios, porque Él quiere corregirnos de tal manera para que podamos ser más productivos. En Juan 15:2 dice: “Él poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más”.
No hay duda que Dios tiene las mejores intenciones para nuestra vida. Por lo tanto, cuando nos pone en disciplina y si nos sometemos, tenemos garantizado más éxito. 

CONCEPTO IMPORTANTE

A veces la gente peca y parece que se están saliendo con la suya. Pero Dios les está dando tiempo para arrepentirse. Otros cuando pasan por una dificultad inmediatamente le piden a Dios que les quite el problema.
Cuando sucede algo difícil, a menudo pensamos que Dios nos está castigando cuando en realidad sólo nos está disciplinando porque es nuestro Padre. ¿Cómo podemos saber esto? Porque Dios no castiga a sus hijos. Jesús ya tomó todo el castigo por cada pecado en la cruz.
La disciplina que Dios nos da nunca hace daño, sino que sólo sirve para indicarnos cuánto Él nos ama y Su anhelo es que podamos caminar en una camino justo y recto. Aceptar la disciplina de Dios es lo mejor que podemos hacer para nuestro propio bien. 

Arnold Enns
Pastor y presidente de COICOM

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