¿Por qué suele ser más difícil creer en milagros para uno mismo? ¡Por dudar de que nos lo merecemos!
No creo que la mayoría de personas duden si Dios tiene poder para hacer milagros, sino que, ¡los vaya a hacer con nosotros! Por eso, es más fácil creer milagros para otros; pero, ¿lo hará con nosotros?
El leproso sabía que Jesús hacía muchos milagros, pero él tenía la duda típica:
“Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció” (Mateo 8:2-3).
¿Por qué suele ser más difícil creer en milagros para uno mismo?
¡Por dudar de que nos lo merecemos!
Muchas veces la mentalidad religiosa se filtra en nuestras mentes para que creamos que tenemos que ganarnos el favor de Dios por medio de lo que hacemos. Poniendo la base de nuestra relación, no por quienes somos, los hijos de Dios; sino, si nos lo merecemos.
No entendiendo que la gracia es dada, no se gana.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).
La religión quiere que te ganes el favor con Dios. No que vivas desde tu nueva condición de hijo/a de Dios. Y aunque, muchos lo sabemos, caemos en la trampa del enemigo de intentar comprar el favor de Dios: intentando ser buenos, haciendo buenas obras, con oración, ayuno, servicio en la iglesia, ayudando a otros, etc. Todo esto es bueno; pero, no es la base de nuestra relación con Dios. El hijo de Dios vive por la gracia que Jesús nos da por ser nuestro Salvador y Señor. Y, necesitamos entender que Él nos quiere ayudar porque, ¡nos ama y desea ayudarnos!
Dios está por encima de las limitaciones humanas, y no está limitado por ellas. Dios desea ayudarte con su intervención sobrenatural, para ayudarte en tu necesidad y también para conceder los deseos de tu corazón.
No dudes más de si Dios quiere hacerlo.
¡Él te ama y te quiere manifestar su amor y bondad!
Con cariño.
Candy de Maa
Profeta, autora y conferencista



