El homosexualismo tiene otra connotación aún más profunda, porque nuestro cuerpo tiene una honra dada por Dios, que es su “imagen y semejanza”
“No te echarás con varón como con mujer; es abominación” (Levítico 18:22).
El diablo siempre ha tratado de minimizar el pecado para que no se vea tan grave, para que se le dé la mínima importancia. Últimamente he oído a varios predicadores muy conocidos, decir que el pecado de sodomía o homosexualismo, no es algo tan terrible como lo pintan algunos predicadores. Que no es diferente a mentir, o a ofender a alguien, esta es una mentira del diablo que repiten otros predicadores como loros, diluyendo el temor de Dios, abriendo camino para que los que son atraídos no lo vean tan mal.
La Biblia dice que no es un pecado común, dice que es abominación, algo detestable, aborrecible, inmundo, delante de Dios: “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”. La Palabra nos advierte que el único pecado que está en el cuerpo, es el de la fornicación, veamos: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca” (1ª Corintios 6:18). Esto es, cuando un hombre se acuesta con una mujer, se hace con ella una sola carne, esto implica que todo lo espiritual que hay en él y en ella se unen.
Los demonios, las ataduras espirituales se unen, por eso difícilmente los creyentes que caen en fornicación, vuelven a florecer espiritualmente, quedan atados. Por eso el apóstol advirtió: “¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne” (1ª Corintios 6:16). El que se acuesta con una ramera, es como que se acostara con todos con los que ella se acostó antes, queda endemoniado, así como ella lo está, y no lo sabe.
El homosexualismo tiene otra connotación aún más profunda, veamos: “Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos” (Romanos 1:24). Nuestro cuerpo tiene una honra dada por Dios, que es su “imagen y semejanza”, el texto anterior habla de que los sodomitas deshonran la imagen de Dios en sus vidas. Ese es el fin que persigue el diablo con el homosexualismo, que el hombre ofenda a Dios tan profundamente: “y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:27).
Claro que Dios puede perdonar, pero es algo realmente grave a los ojos de Dios, en todas las ciudades siempre ha habido pecadores, las únicas que fueron destruidas por su pecado, fueron Sodoma y Gomorra. Quitarle importancia a este pecado, es comenzar a ver como injusto que la sociedad rechace a los que tienen esta corrupción. Muchas iglesias han comenzado por ahí, y como es un demonio que está detrás de toda esta ola, ya van por bendecir estas uniones aborrecibles. Que no se quedan allí, sino que están atentando contra los niños y la sociedad. “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:6).




