El naufragio del Titanic, nos enseña que nunca debemos confiarnos por el hecho de estar en una “posición grande”, y que siempre debemos darle el valor y el respeto a los que están en una “posición más pequeña”
“¡BAJARME YO DE ESTE GRAN TRANSATLÁNTICO PARA MONTARME EN UNA LANCHITA!”.
Estas fueron las palabras que alguien me dijo hace unos días, y lo dijo para describir la grandeza de la organización religiosa a la cual pertenece, y es obvio que al referirse a las “lanchitas” lo hacía para describir a las iglesias u organizaciones más pequeñas; pude notar en esta frase mucho orgullo y soberbia, cosas que Dios aborrece.
Y vino a mí mente la triste historia del Titanic, y leyendo un poco sobre su hundimiento, me conseguí con algunos detalles muy interesantes.
Esta tragedia ocurrió el 15 de abril de 1912, hace exactamente 114 años.
Su nombre de Titanic proviene de la mitología griega y significa: “gigante” o “de tamaño y fuerza abrumadoras”.
Su nombre está relacionado con la grandeza.
EL EXCESO DE CONFIANZA EN SUS CONTRUCTORES
Se decía que el barco era tan grande y seguro que la compañía constructora recortó el número de botes salvavidas; llevaban solamente 20 botes, suficientes para unas 1.178 personas, cuando a bordo viajaban 2.225.
El Titanic es la representación de la arrogancia de creer que algo es “insumergible”.
Menospreciar las lanchitas y la naturaleza helada del océano Atlántico Norte fue un grave error, error que cobró la vida de unas 1.500 personas.
LOS MÚSICOS DEL TITANIC
También me llamó mucho la atención que sus músicos no pararon de tocar sus instrumentos en medio del hundimiento, y es que según la historia lo hacían para mantener la moral y la calma de los pasajeros y asegurar que la evacuación hacia los botes salvavidas se realizará de manera ordenada.
Quizás muchos Titanic hoy en día están a punto del hundimiento, pero no faltarán los músicos que seguirán tocando para entretener a los pasajeros y mantenerlos tranquilos, haciéndoles ver que nada malo está pasando, sin importarle que todos van rumbo a lo profundo del mar.
MORALEJA
El naufragio del Titanic, nos enseña que nunca debemos confiarnos por el hecho de estar en una “posición grande”, y que siempre debemos darle el valor y el respeto a los que están en una “posición más pequeña”.
Irónicamente, fueron los “pequeños botes o lanchitas” los que marcaron la diferencia entre la vida y la muerte de los que lograron sobrevivir.
Nota: Quizás hoy en día tú vayas muy cómodo en ese gran transatlántico, pero recuerda que la vida da muchas vueltas y no sabes si el día de mañana sea el mismo capitán de ese transatlántico que te pida que te bajes de él, y luego te veas en la necesidad de montarte en una de esas “pequeñas lanchitas” que tanto menospreciaste.
Proverbios 16:18: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu”.
Filipenses 2:3: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo”.
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy”…
Dios te bendiga.
Shalom es Paz.
Godofredo Argueta
Pastor y evangelista

