¿Sabías que si tus deseos personales están por encima de Dios eres un fariseo moderno?
Muchas veces se nos ha dicho que Dios compite en el corazón del hombre con las riquezas y de hecho, es una verdad irrefutable que Jesús dejó claro en el evangelios de Lucas.
Ahora bien, ¿crees que Dios compite solamente en tu corazón con las riquezas que tienes? Este es un gran problema en el liderazgo de todos los tiempos. Convertir propósitos, sueños, llamados, proyectos, familia, estudios y cualquier cosa semejante en pequeños dioses a los cuales darle el primer lugar.
Quizás me dirás que no es tan fácil poner a Dios primero en todo, ya que mi vida tiene un sin número de prioridades que ciertamente, al tratar de ordenarlas se convierten en una tarea casi inalcanzable en mi lista.
Si miras en detalle el texto, Jesús refiere el principio antecediendo que ocurre si le sirves a dos señores (Lucas 16:13-14) “porque a uno lo odiará y al otro lo amará. O bien, estimará a uno y menospreciará al otro”. En consecuencia, para enseñar el principio individual, refiere primero uno general: Servir a dos señores.
¿A dónde te quiero llevar? Las consecuencias de la enseñanza previa frente a los fariseos traen una reacción inmediata y me permito citar: “Los fariseos, que eran avaros, también escuchaban estas cosas, y se burlaban de él” (Lucas 16:13)
¿Qué produjo la avaricia en sus corazones? Burla, es decir, la ambición o deseo ardiente de conseguir algo, especialmente poder, riquezas, dignidades o fama, que quedó en evidencia los hizo reaccionar anticipadamente y en lugar de corregir, desestimaron el consejo con una burla.
Líder: ¿Sabías que si tus deseos personales están por encima de Dios eres un fariseo moderno?
Nota: Este artículo fue escrito sin inteligencia artificial.
Juan Carlos Calderón
Presidente Escuela de Liderazgo de Alto Impacto (ELAI)
@jccalderonn


