Dios nos dotó de un equipo completo para la batalla espiritual y para la destrucción de fortalezas (malos pensamientos que contradicen el conocimiento de Dios)
2ª Corintios 10:4 (RVR 1960): “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”.
Todos los seres humanos tenemos luchas físicas y espirituales que enfrentar día a día. Aunque muchas veces ignoramos o pasamos por alto que hay un ambiente espiritual, este está presente y debemos batallar con él.
Puedo asegurarle que el problema de Venezuela no es económico o físico; es espiritual. Ya que gran parte de las autoridades civiles, políticas y militares que nos han gobernado han hecho pactos y acuerdos con las tinieblas, y hoy por hoy nuestro país está encadenado y recogiendo eso que sembró. Es decir, atado con lazos de las tinieblas.
La Palabra de Dios señala: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12. RVR 1960).
Todos los días hay una batalla campal entre las tinieblas y la luz. Usted y yo somos soldados de Jesucristo y del escuadrón del ejército de Jehová. Y no debemos ignorar que tenemos enemigos espirituales que tienen como objetivo derribar nuestra confianza y fe en Cristo. Pero no debemos temer, porque nada nos podrá separar del amor de Dios (Romanos 8:38), y Cristo ya venció a todo principado y potestad (Colosenses 2:15).
¿QUÉ NECESITAMOS PARA LA DESTRUCCIÓN DE FORTALEZAS?
La obediencia y la humildad son imprescindibles para la destrucción de fortalezas.
El apóstol Pablo aseguraba que nuestras armas no son las carnales, es decir, el engaño, la manipulación, el poder, la mentira, la corrupción, la envidia, el odio y todo lo que podemos usar humanamente, incluso las armas de fuego, no se derrotan con armas convencionales; él ponía su confianza en las armas poderosas en Dios.
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2ª Corintios 10:4. RVR 1960).
En el libro de Efesios, en el capítulo 6, explica cuáles son esas armas espirituales:
1) El Cinto de la verdad.
2) La Coraza de justicia.
3) El Escudo de la fe.
4) El Yelmo de la salvación.
5) Y la Espada del Espíritu.
Dios nos dotó de un equipo completo para la batalla espiritual y para la destrucción de fortalezas (malos pensamientos que contradicen el conocimiento de Dios), pero si nuestra confianza no está en Él, no podemos vencer.
Miren amados, Jesús no peleó con armas carnales, sino con armas espirituales, es así que obtuvo nuestra salvación en la cruz. Su obediencia en humildad al Padre fue la que le dio la victoria.
Así lo dice la Biblia: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:6-8. RVR 1960).
Oremos así:
“Amado Señor, ahora conozco que hay una guerra espiritual, te pido que me ayudes a ser obediente y usar las armas que tú nos has dado. En el nombre de Jesús”.
Que tengas un hermoso y bendecido día.




