Competir o contender para ganar o perder es un programa mental instalado en la mente del ser humano por entidades que no son Dios, con el propósito de mantener cautivo al ser humano
En Dios ni se gana, ni se pierde. En Dios siempre estás conectado con la bendición eterna.
Dios no compite para ganar, Él está por encima de toda competencia. Él es la fuente de todas las bendiciones. Mientras te mantengas en Él, toda su bendición también es tuya.
Competir o contender para ganar o perder es un programa mental instalado en la mente del ser humano por entidades que no son Dios, con el propósito de mantener cautivo al ser humano en una competencia infinita, para convertirlo en un ser insaciable de sus deseos.
Dios no necesita competir con nada ni con nadie. Dios no necesita ganar, tampoco ha perdido nada jamás. Dios no desea nada, pues todo es de Él, ¿por qué desearía algo, aquél que lo posee todo? El competir para saciar el deseo de ganar, para evitar perder, es propio del ego, algo que Dios no tiene ni necesita.
El ego es propio de seres no trascendentes ni eternos. Son entidades inferiores al Dios creador, pero con tecnologías muy avanzadas, quienes instalaron esta programación en el pensamiento del ser humano, desde un pasado ancestral para que los veneraran a ellos, en lugar de a Dios, obviamente; pretendieron usurpar a Dios, volviendo al ser humano hacia afuera, para hacerlo vivir en la ilusión de la mentira, a la vez que lo alejaban de su conexión con lo divino en su interior, la esencia de su ser.
Fue así como se dio origen a todas las RELIGIONES en el mundo, con una premisa totalmente errada: crearon en sus mentes el concepto de dioses según su propia imagen y semejanza, dioses egocéntricos, guerreros, genocidas, contendientes, manipuladores y controladores, que hablan de amor, pero con sus hechos y mandatos al ser humano lo niegan por completo.
Son deidades que usan la mentira, el miedo y la condenación, que obviamente son contrarios al amor, como medio de manipulación y control del ser humano, es así como mantienen cautivo el inconsciente colectivo de la humanidad en la Matrix (prisión mental) adorando a falsos dioses, quienes tienen un solo propósito: esclavizar a la humanidad, para alimentarse de su energía vital (la chispa divina de la esencia del ser humano).
Dios es mucho más de lo que te han dicho. Dios es todo en todo. En Él vivimos, nos movemos y existimos. Él lo contiene todo. Dios es en esencia uno con todo lo que es, y todo es una expresión singular de Él, experimentando todo infinitamente, por la eternidad (incluidas estás deidades y otros seres extra terrenos de otros planos o dimensiones) quienes, haciendo uso de su libre albedrío, tomaron la decisión de hacer todo lo que hacen. Tú al igual que ellos, debes hacer uso de tu libre albedrío para tomar tus decisiones. ¿Seguirás viviendo la ilusión de la mentira que vivimos o despertarás a la realidad de quién realmente eres en Dios para que puedas vivir plenamente el regalo de la vida?
La élite sabe todo esto, desde hace mucho tiempo, es por ello que hacen todo lo que hacen para mantenerte dormido en la ilusión de la mentira que vivimos. Todo esto es posible porque la élite ha hecho pacto con estas entidades desde hace mucho tiempo.
Las entidades (falsos dioses) le dan tecnología a la élite para que mantengan el control de la prisión mental (Matrix) alimentando su ego con herramientas útiles para mantener la hegemonía económica y financiera sobre el resto de la humanidad, mientras ellos logran su objetivo fundamental, alimentarse de la energía de baja frecuencia, producto de la conducta de miedo en la que vive permanentemente la humanidad.
Además de lo antes mencionado, estas entidades le dan a la élite las herramientas tecnológicas más avanzadas, para que estos realicen los reseteos que han llevado a cabo a lo largo de la historia, extinguiendo a civilizaciones enteras, para reiniciar la historia, como de costumbre, con ellos en el poder.
Esto le da a la élite el privilegio de escribir y reescribir la historia a su gusto, tomando obviamente la ventaja sobre todos en el escenario de reinicio de la historia.
Esto, además infiere como lo demuestra la arqueología no oficial, la existencia de otras humanidades, previa a la nuestra, las cuales corrieron la suerte de ser reseteadas, tal y como lo seremos nosotros si no despertamos y actuamos a tiempo.




