Ese cambio que produce la cercanía con Dios en oración, se va a convertir en el motor que va a generar la provisión de todo lo que necesitamos
La relación con Dios se fundamenta sobre la base de principios espirituales superiores establecidos por el Creador, los cuales no debemos ignorar. El respeto a esos principios producirá grandes cambios en nuestra vida. La manifestación más clara de esa verdad está constituida por las palabras lapidarias de Jesús: “…Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:33-34).
Poner a Dios en el primer lugar te llena de Él, y, aunque no te lo propongas, tus valores, tus sentimientos, tus emociones, tus gustos, tu vocabulario, todo comienza a cambiar; sencillamente porque te estás entregando en las manos del Supremo Sacerdote de tu vida, respetando las condiciones que Él establece en su Palabra.
Ese cambio que produce la cercanía con Dios en oración, se va a convertir en el motor que va a generar la provisión de todo lo que necesitamos. Debemos aprender a percibir al Creador, no sólo como nuestro Dios, sino también como nuestro Señor. Tu Señor está dispuesto a cambiar todo lo que tú necesitas que cambie, pero, primero quiere cambiarte. Pruébalo. ¡Hay un milagro en tus rodillas!




