Tristemente, en la iglesia del Señor Jesucristo en Venezuela, hay un grupo de ministros conspirando, cuyo único propósito ha sido y es, dividirla, leudarla, mezclarla con la política, confundirla con extrañas y falsas doctrinas
La palabra “conspirar” proviene del latín conspirare, un verbo compuesto por con (junto, con) y spirare (respirar, soplar). Su significado literal, por lo tanto, sería “respirar juntos”. Esta imagen evoca la idea de un grupo de personas compartiendo secretamente el mismo aliento, el mismo propósito, lo que nos acerca a su significado actual. En resumen, “conspirar” es un término con una rica historia y un significado complejo. Su evolución desde el latín hasta el español moderno refleja la persistencia de la idea de unión secreta, ya sea para el bien o para el mal.
En la antigua Roma, conspirare se utilizaba para referirse a la acción de unirse en un propósito común, ya fuera positivo o negativo. Podía describir la concordia entre ciudadanos o, más siniestramente, la planificación secreta de un complot contra la autoridad. Este último sentido, asociado a la traición y la subversión, es el que ha prevalecido a lo largo de la historia. Contra el poder establecido: Desde sus orígenes, “conspirar” se ha vinculado a la oposición clandestina contra un superior o soberano.
La historia está llena de ejemplos de conspiraciones que buscaban derrocar reyes, emperadores o gobiernos, a menudo envueltas en un halo de secretismo y peligro. La Conspiración de Catilina contra la República Romana es un ejemplo paradigmático de este uso (Biblia Paralela). La conjuración de Catilina fue una conjura política fraguada por Lucio Sergio Catilina con la intención de tomar el poder en la República Romana en el año 63 a.C. por la vía militar (Wikipedia.org).
Estudiemos algunas conspiraciones que la Biblia nos presenta:
** La conspiración de Lucero, hijo de la mañana, querubín grande, protector, este ser angelical fue el primero en conspirar contra su Creador al preparar un gran complot engañando y seduciendo a la tercera parte de los ángeles para que se rebelaran y se levantaran contra el Todopoderoso Dios, haciéndoles creer que lo podían derrotar y arrebatarle el trono, ese golpe de Estado perpetrado por Lucero y todos sus seguidores originó una gran batalla en el cielo: “Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis 12:4, 7-9).
** El diablo conspira contra la creación de Dios al engañar a Eva diciéndole que no moriría y sería como Dios, luego Eva cautiva a Adán para que coma del fruto y este obedeció a la voz de su mujer y comió (Génesis 2:16,17; 3:1-7).
** Caín el primer hijo de Adán y Eva bajo la influencia directa del diablo, conspira y se rebela abiertamente contra Dios al no reconocer su condición de pecador y no aceptar lo que ya el Señor había establecido que era a través de un sustituto, como en el caso de Abel que trajo de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas ya que sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Génesis 4:2-5; Hebreos 9:22).
** Absalón y Ahitofel conspiran contra el trono del rey David (2 Samuel 15:1-13).
** El comandante Zimri conspiró contra el rey Ela, hijo de Baasa, quien gobernó sobre Israel en Tirsa por dos años. (1 Reyes 16:8-10, 16,20).
** Josacar y Jozabad siervos de Joás, rey de Judá, conspiraron en conjuración y mataron a Joás en la casa de Milo, cuando descendía él a Sila (2 Reyes 12:1, 20,21).
** Salum conspiró contra el rey Zacarías (2 Reyes 15:8-10,15).
** Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka hijo de Remalías (2 Reyes 15:30; 17:4).
** Los siervos de Amón conspiraron contra el rey Amón y lo mataron (2 Crónicas 33:24; 2 Reyes 21:23,24).
** El pueblo mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón (2 Crónicas 33:25).
** Baasa hijo de Ahías conspiró contra Nadab y lo mató en Gibetón (1 Reyes 15:27,28).
** Jehú hijo de Josafat conspiró contra Joram y lo mató (2 Reyes 9:14,24; 10:9).
** Los enemigos de Amasías conspiraron contra él y lo mataron en Laquis (2 Reyes 14:19).
** Los enemigos del profeta Zacarías lo mataron (2 Crónicas 24:20,21).
** Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño (Nehemías 4:7,8).
** Los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del Sumo Sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo (conspiraron) para prender por engaño a Jesús y matarle (Mateo 26:3,4; Marcos 14:1; Lucas 22:1,2).
** El apóstol Judas Iscariote conspira con los principales sacerdotes para entregarles al Señor Jesucristo (Mateo 26:14-16; Marcos 14:10,11; Lucas 22:3-6; Juan 13: 21-27).
** Los enemigos de Pablo armaron un complot (conspiraron) y se juramentaron bajo maldición para darle muerte (Hechos 23:12-15).
En todas estas conspiraciones o complots el denominador común fue tomar el poder, salvo cuando Nehemías bajo la dirección de Dios fue a reedificar la casa de los sepulcros de sus padres, pero los enemigos de la bendita obra de Dios se habían levantado para impedir el trabajo. De igual manera cuando los judíos conspiraron para matar al autor de la vida, el Señor Jesucristo y los que armaron la conspiración para eliminar al apóstol Pablo (Nehemías 2:5; 4:7,8; Mateo 26:3,4; Hechos 23:12-14).
Todas estas conspiraciones en distintas épocas y circunstancias nos confirman una evidencia muy clara e irrefutable que copiaron el modus operandi del diablo o Satanás que lo llevó a auto engañarse creyendo que podía derrotar al Dios vivo y verdadero y levantar su trono al lado del Señor Jehová de los ejércitos. La Biblia no nos dice nada sobre el tiempo que invirtió el diablo maquinando lo siguiente: “Subiré al cielo; en lo alto junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:13,14). En Ezequiel 28:17 se nos revela cuál fue el motivo principal de su rebelión: “…se enalteció su corazón a causa de su hermosura, corrompió su sabiduría a causa de su esplendor”.
Hoy en día, en la Iglesia del Señor en Venezuela y en otras iglesias en cualquier lugar del mundo, abundan los ministerios con el mismo perfil del diablo o Satanás, vale decir, levantando sus tronos ministeriales como superiores a sus consiervos, actuando como ministros neófitos, y otros que llevando años en el ministerio están totalmente envanecidos, llenos de prepotencia, jactancia, orgullo, cayendo en la condenación del diablo (1ª Timoteo 3:8).
Como antes señalamos una de las definiciones de conspirar es “respirar juntos”. Esta imagen evoca la idea de un grupo de personas compartiendo secretamente el mismo aliento, el mismo propósito, lo que nos acerca a su significado actual. Sin embargo, en el caso del apóstol Judas Iscariote su conspiración la hizo directamente con el diablo quien lo monitoreaba desde afuera y lo iba preparando para ser el traidor (Lucas 6:16). Cuando el Señor Jesús pasó la noche orando a su Padre para hacer la elección entre muchos de los discípulos que le seguían y escoger sus doce apóstoles (Lucas 6:12-16), entre ellos eligió a Judas Iscariote que le pertenecía al diablo (Juan 6:70,71), esto confirma que algunos son vasos para honra y otros vasos de deshonra, hay vasos de misericordia y de destrucción y todo esto concuerda con las enseñanzas del Maestro de los maestros, Jesucristo, sobre el buen árbol que da buenos frutos y el mal árbol que da frutos malos. Así que, por sus frutos los conoceréis y llegará el gran día en que el Señor les declarará: “Nunca os conocí: apartaos de mí hacedores de maldad” (iniquidad, conspiradores) (Romanos 9:18-23; Mateo 7:17-23).
En mi opinión, tristemente, en la iglesia del Señor Jesucristo en Venezuela, hay un grupo de ministros conspirando, que han venido creciendo y se han multiplicado en gran manera para este tiempo, cuyo único propósito ha sido y es, dividirla, leudarla, mezclarla con la política, confundirla con extrañas y falsas doctrinas.
Según la historia de la verdadera y única Iglesia Cristiana en la Roma Imperial, después que se publicó el Edicto de Constantino en el año 313 d.C., el cristianismo fue reconocido como la religión oficial del Imperio Romano, lo cual trajo como consecuencia que las persecuciones finalizaran en contra de la iglesia y los cristianos pasaron en un instante, del anfiteatro romano donde tenían que enfrentarse a los leones, a ocupar un sitio de honor en el trono que regía el mundo.
Desde ese tiempo en adelante los cristianos tuvieron libertad para construir templos y empezaron a levantarse edificios por doquier. Los ministros de la iglesia pronto llegaron a formar una clase privilegiada, sobre la ley del país. (La Historia de la Iglesia Cristiana, por Jesse Lyman Hurlbut). Es lo que a mi juicio está pasando en la actualidad.
Orlando Anzola
Ministro del Evangelio




