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La contaminación espiritual

La Biblia nos revela cómo Satanás tiene derecho legal a los ‘reinos’ de este mundo (Mateo 4:8-9) / Freepik

“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo y los que en el habitan” (Salmo 24:1).
11Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 12Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre” (1ª de Crónicas 29:11-13).
Dios es el dueño de TODA su creación. Pero, desde la caída del hombre, Satanás ha tomado un derecho legal de interferir con los planes de Dios para su creación por medio de sistemas humanos y gobiernos sobre los cuales ejercita control legal por medio de la voluntad o decisiones del ser humano.
Hay una cosa en toda la creación de Dios sobre la cual Él se ha restringido a imponer SU voluntad. La VOLUNTAD o el LIBRE ALBEDRÍO del hombre. No podemos pedirle o rogarle que viole el libre albedrío del ser humano. Él se rige bajo nuestras decisiones.
Es por medio de las decisiones de seres humanos que Satanás obtiene acceso legal sobre los lugares de la tierra, y es de esta manera que las fuerzas de las tinieblas logran controlar el gobierno de las comunidades.
Nuestros antepasados o aquellos moradores primitivos de la tierra a la cual Dios nos ha enviado; voluntariamente dieron derecho legal a las fuerzas de las tinieblas invitando la ocupación de territorios geográficos por huestes de maldad bajo las cuales se entregaron a la idolatría. Esto es lo que ha acontecido en los EE.UU. y el mundo Occidental en este tiempo contemporáneo.
Por sus acciones y desobediencia la tierra fue contaminada. La contaminación viene a un individuo o a una región por tres razones:

  1. Por nuestras acciones
  2. Por las acciones de otros
  3. Por las acciones de nuestros ancestros

La contaminación de la tierra viene por causa de las siguientes cosas:

  • La idolatría. Jeremías 16:18, Jeremías 3:6-10
  • La inmoralidad. Levítico 18 (versos 1-23 sexualidad), 18:22 homosexualidad, 24-25 la contaminación personal)
  • El derramamiento de sangre inocente (abortos, eutanasia, Génesis 3:17-19, Números 35:33-34, Isaías 59:3; el número de abortos en EE.UU. desde que la USC (Corte Suprema) lo aprobó excede a los 63 millones de vidas inocentes.
  • Fornicación. Jeremías 3:1-2, Levítico 19:29. Matrimonios homosexuales, LGTBQ+
  • El quebrantar de pactos. Isaías 24:5-6, divorcios. El profeta Isaías describe lo que ocurre cuando el pecado y la violencia contaminan una ciudad y una nación.

Hace unos meses el Señor me mostró que la condición espiritual de EE.UU. y Latinoamérica es similar a la que vivió Jerusalén en los tiempos del profeta Ezequiel.
1Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 2Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus abominaciones? 3Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse! 4En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras. 5Las que están cerca de ti y las que están lejos se reirán de ti, amancillada de nombre, y de grande turbación.
6He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, se esfuerzan en derramar sangre. 7Al padre y a la madre despreciaron en ti; al extranjero trataron con violencia en medio de ti; al huérfano y a la viuda despojaron en ti. 8Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.  9Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades. 10La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a la que estaba inmunda por su menstruo. 11Cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo, cada uno contaminó pervertidamente a su nuera, y cada uno violó en ti a su hermana, hija de su padre. 12Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.13Y he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia que cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti” (Ezequiel 22:1-13).
Este derecho ilegal de control por las fuerzas de las tinieblas se mantiene efectivo cuando los seres humanos que habitan esa zona o territorio renuevan los pactos o acciones de contaminación del pasado por medio de ritos, festivales, peregrinaciones, carnavales, procesiones y ferias en nombre de estos poderes territoriales.
La Biblia también nos revela cómo Satanás tiene derecho legal a los ‘reinos’ de este mundo. En la tentación del Señor Jesucristo en el desierto el diablo le ofrece estos reinos del mundo y su GLORIA si este se postrase y le adorare:
“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró TODOS LOS REINOS del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8-9).
La palabra REINOS aquí usada es el griego basilea que significa ámbito o gobierno. La concordancia de Strong define esta palabra como la raíz de la palabra base o fundamento de poder. Lo que el diablo le ofreció a Jesucristo fue los sistemas del mundo y sus gobiernos, y la gloria de estos. Recordemos que la palabra Gloria significa: Poder, autoridad, honor, magnificencia, riquezas. Todo esto que el mundo ofrece, le ofreció Satanás a Jesús por solo un momento de adoración del Hijo de Dios.
Cuando hablamos de conquistar o poseer reinos no nos referimos a algo político o militar. No es a través de la política que la Iglesia debe traer cambios y ver un avance al Reino de Dios. Como ciudadanos debemos ejercer nuestro derecho constitucional para elegir hombres o mujeres temerosos de Dios y con una agenda que se rija a las normas y preceptos bíblicos.
Sin embargo, debemos recordar que “nuestra batalla NO ES contra carne y sangre sino contra los principados y potestades, los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra poderes territoriales entronados en lugares altos”.  Solamente por medio de un cambio en el ámbito espiritual podemos ver comunidades transformadas.
Efesios 4:27, dice: “Ni deis LUGAR al diablo”. La palabra “lugar” es la palabra TOPOS en el griego, de donde literalmente proviene la palabra topografía. Esta palabra definitivamente se refiere a un sitio geográfico e implica que le podemos dar acceso geográfico al diablo por medio de nuestras acciones y decisiones.

Las consecuencias de la contaminación producen los siguientes juicios:

  • Enfermedades. Ezequiel 14:19-20
  • Hambre y pestilencias. Ezequiel 14:13
  • Guerras e invasiones de nuestra tierra, ciudades y naciones. Ezequiel 14:17
  • Devastaciones ecológicas Ezequiel 13:11 y 13
  • Demonizaciones nacionales y locales

El Señor nos da un mandato de entrar y POSEER la tierra que nos ha dado. “Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que ENTRASEN A POSEER LA TIERRA por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías” (Nehemías 9:15). El mandato de Dios nos exhorta a librar batalla contra las huestes del mal para poseer el territorio a donde Dios no ha enviado.
“Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que HICE transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas y habitadlas; y PLANTAD huertos, y comed fruto de ellos. Casaos y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijos; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y PROCURAD LA PAZ DE LA CIUDAD A LA CUAL OS HICE TRANSPORTAR, Y ROGAD POR ELLA A JEHOVÁ; PORQUE EN SU PAZ TENDREÍS VOSOTROS PAZ” (Jeremías 29:4-7).
La promesa de la tierra de leche y miel era una promesa condicional a dos cosas OBEDIENCIA y FE.
“Mirad, yo os he entregado la TIERRA; entrad y POSEED la tierra que Jehová juro a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, que les daría a ellos y a su descendencia después de ellos” (Deuteronomio 1:9).
La razón por la cual una generación entera no pudo entrar a poseer la tierra que Dios les había entregado fue, que no mezclaron la Palabra de Dios con fe y su incredulidad, endureció sus corazones a los planes de Dios para ellos. Dios los estaba sacando de la esclavitud y de una vida de labradores y esclavos; Enviándolos en una comisión de Guerreros a la conquista y posesión del territorio al cual Dios los había enviado.
“Vosotros sois una GENERACIÓN escogida por Dios, un pueblo separado para POSEER Y PROCLAMAR el maravilloso PODER de Dios con el fin de rescatar a los prisioneros y victimas del reino de las tinieblas y trasladarlos al Reino de la Luz” (1ª Pedro 2:9. Versión Phillips).
La Iglesia es una novia con botas de combate. Será una novia en las bodas del Cordero, pero al presente es un ejército. Dios desea establecer su gobierno ejecutivo en la tierra, para esto necesita la masculinidad de su cuerpo. Dios gobierna por medio de la plenitud varonil de la Iglesia. La Iglesia es patriarcal, profética, varonil y llena de la fuerza y poder de Dios. Gobernada por el hombre como cabeza gobernante de la Iglesia y ministrada por hombres y mujeres en una medida igual de autoridad espiritual.
Dios está dando a su Iglesia una nueva tecnología espiritual, una fresca dimensión de revelación de su gobierno apostólico y profético para traer una reforma total en su Iglesia.
Ni el conservatismo teológico, ni el pentecostalismo, ni el carismatismo tendrán las respuestas para la Iglesia del nuevo milenio. Dios está preparando una reforma como la del protestantismo, que va a requerir de los cristianos un cambio de su paradigma mental. La nueva generación que Dios quiere levantar es una generación de Conquista y Posesión para establecer SU gobierno aquí en la tierra.
Una generación que se lance a un conflicto global contra las huestes de tinieblas que se han entronizado ilegalmente sobre las pertenencias del Dios Todopoderoso.
“Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: FUERTE SOY” (Joel 3:9-10).
En nosotros está el destino de nuestra generación. Dios está preguntando a su Iglesia la misma pregunta que Josué hizo a los hijos de Israel:
“Toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y erigieron allí el tabernáculo de reunión, después que la tierra les fue sometida. Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión. Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el dios de vuestros padres?” (Josué 18:1-3).

La obediencia trae bendición, Levítico 26:3-13

  • Bendición en nuestras labores
  • Bendición en nuestro alimento
  • Seguridad y paz
  • Victoria en conflictos
  • La presencia de Dios en nuestras vidas
  • Crecimiento en las iglesias
  • Libertad del cautiverio.

La palabra que Dios me dio como promesa para Colombia siempre y cuando la nación se arrepienta delante de Dios y la Iglesia se UNA para orar y ayunar como lo hizo el pueblo de Israel en los tiempos de Esther y Mardoqueo es la siguiente:
17¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque? 18En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. 19Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. 20Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, 21los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.
22Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido; 23porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. 24Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina” (Isaías 29:17-24).

Oración de arrepentimiento

Amadísimo Padre celestial, nos acercamos ante ti en nombre de nuestra nación (Ciudad), confesamos que te hemos ofendido y contristado por nuestra perversidad. Hemos sido desagradecidos, rebeldes e impuros. Hemos ignorado tu guianza y desechado tu presencia. Nos hemos convertido en personas violentas, avarientas y egoístas. Nuestra necesidad nos ha llevado al borde de la destrucción. Oh Dios, perdónanos y derrama tu misericordia sobre esta nación. Como Iglesia oramos por un avivamiento dentro de tu Iglesia y un despertar espiritual en nuestras ciudades y país. Oramos por una transformación en esta nación.
Señor, bendice y guía a los líderes de esta nación. Transforma sus vidas y dales sabiduría para gobernar sabiamente. Rodeados de hombres y mujeres de Dios que impartan sobre ellos consejo y asesoramiento basado en los preceptos de tu santa palabra. Remueve del poder a toda persona que se levanta en rebeldía contra ti y contra tu Iglesia o como en el caso del apóstol Pablo revélate a aquellos que te persiguen. Levanta nuevos líderes con visión, sabiduría, gracia y valor. Protégelos y a sus familias de toda influencia del mal y de todo ataque del maligno por su posición de justicia.
Danos maestros y educadores que sean buenos modelos para nuestra juventud. Remueve de nuestras instituciones de educación toda inmoralidad, herejía, ocultismo y falsas filosofías que contaminan a nuestra juventud y levanta una nueva generación de maestros y educadores temerosos del Dios vivo.
Oramos para que los medios masivos de comunicación sean guiados y liderados por hombres y mujeres justas, amantes de la verdad y abiertos al mover de tu espíritu.
Pedimos que remuevas de posiciones de autoridad a toda persona que abusa de esta ya sea en el ejército, la policía, las fuerzas armadas, las cortes judiciales y el gobierno. Remplázalos con hombres y mujeres con sabiduría, conocimiento y temor de Dios.
Sana Señor nuestros hogares y cementa nuestras relaciones. Pedimos que nuestras familias sean sanadas y llenas de compasión, amor, caridad y afecto y permíteles un nuevo gozo y diversión sana para todos.
Derrama tus bendiciones sobre nuestra nación porque clamamos a ti: “Bienaventurada es la nación cuyo Dios es Jehová”.

Héctor P. Torres
Apóstol, escritor y conferencista

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